Puntos clave ¿Por qué cavan los perros? Los perros cavan por distintas razones: predisposición genética, búsqueda de atención, instinto de caza, necesidad de guardar comida o simplemente aburrimiento. ¿Cómo puedo evitarlo? Dedica más tiempo a tu perro, mantén tu jardín libre de animales que lo tienten, retira los restos de comida, ofrécele actividades variadas y prepárale una zona especial donde pueda cavar. Consejos prácticos: La paciencia y la constancia son fundamentales. Usa el refuerzo positivo para corregir las conductas no deseadas.

Estos consejos te ayudarán a entender por qué tu perro cava y a reducir esa conducta de forma eficaz, para bien de tu jardín y de la relación con tu compañero.
¿Tu jardín parece un campo de cráteres? ¿Tu perro destroza tus macizos de flores cada dos por tres? ¿Tu peludo compañero desaparece en agujeros que él mismo cava durante los paseos? Aquí te contamos qué hacer para frenar la manía de cavar de tu perro. Antes de buscar soluciones, veamos primero las causas. Si descubres qué convierte a tu perro en un excavador profesional, será mucho más fácil corregir el hábito.
Una alternativa es ofrecerle un espacio especial para cavar. Más adelante te explicamos cómo.
Veamos primero las posibles razones detrás de esa pasión de tu perro por hacer agujeros. Las causas pueden ser muy variadas.
Por un lado, cavar es algo que llevan en los genes. Por otro, los criadores refuerzan este rasgo a propósito, sobre todo en razas de caza.
¿Lo regañas cuando se pone a cavar con todas sus fuerzas en el jardín? Para un perro, incluso la atención negativa es mejor que ninguna. En cuanto te acercas, le hablas y le haces caso, ya consiguió lo que quería: que le prestes atención.
Puede que estés muy ocupado con el trabajo o la familia. Si apenas tienes tiempo para tu perro, esa falta de atención podría ser justo la razón por la que cava.
¿Tienes una raza de caza como un Terrier o un Teckel?
Quizá esté tratando de ampliar las entradas de madrigueras de ratones, toperas o guaridas de zorros y tejones. Los Terriers se criaron originalmente para cazar ratas y ratones. Tu perro detecta la presa bajo tierra. Primero seguramente use el hocico para escarbar y después se sumen las patas.
Si tu perro no se come todo de una vez, puede que entierre lo que sobra durante un rato. Este comportamiento se da en perros de todas las razas. A lo mejor entierra un trozo de carne o de callos en una maceta o en tu macizo de flores.
Lo normal es que el bocado acabe en un lugar fácil de alcanzar dentro de su territorio. Así puede revisar su reserva cada cierto tiempo. Tarde o temprano, lo desenterrará y se lo comerá.
¿Tu perro acaba de aplanar el suelo o excavó un hueco, se acurrucó y se quedó dormido? Puede que se haya construido su propia cama en la tierra.
Este comportamiento también se ve en perros salvajes: en verano, la tierra protege su cuerpo del calor excesivo. En invierno, lo mantiene caliente. Si tienes una perra preñada, también puede estar preparando un nido para sus cachorros.
¿Tu perro te observa con atención mientras trabajas en el jardín? ¿Después de que tú caves en los parterres y plantes bulbos nuevos, se pone a cavar con entusiasmo? Puede que quiera ayudarte con las labores del jardín imitando lo que haces.
Si tu perro no tiene actividades que lo estimulen, es probable que se aburra y busque entretenerse por su cuenta. Cavar le resulta divertido y le ayuda a gastar energía. Además, fortalece las patas delanteras y mantiene las uñas cortas.
En las causas que acabamos de ver ya encontrarás pistas para evitar que cave.
Tu perro debería ser el protagonista. Paseos, juegos, mimos y sesiones de adiestramiento son ideales. Lo que importa es que le dediques toda tu atención.
Lo ideal es que lo estimules tanto física como mentalmente durante los paseos y el adiestramiento.
Si no hay presas, tu perro no sentirá la tentación de cavar para buscarlas.
Si la manía de cavar se debe al instinto de caza (por ejemplo, perseguir ratones, topos u otros animales de madriguera), el adiestramiento anti-caza puede ser de gran ayuda. En ese caso, el adiestramiento se centra en controlar el instinto de caza y enseñarle conductas alternativas.
Cuando tu perro se llene, retira lo que sobre. Así evitas que se monte su propio almacén y entierre las sobras por ahí. Lo mismo aplica para los huesos de mascar.
En una cama de altura media con una manta, tu perro puede acurrucarse a gusto. La manta le permite acomodarse a su manera. Si tu perra está esperando cachorros, una caja de parto adecuada es muy buena idea. En verano, las alfombrillas refrigerantes dan mucho alivio. En invierno, una manta autocalentable o una alfombrilla térmica pueden ser excelentes opciones.
Para evitar que tu servicial perro te eche una pata en el jardín, encárgate tú solo del cuidado de las plantas. Déjalo dentro de la casa o envíalo a pasear con otro miembro de la familia.
Lo mejor para tu perro es pasar tiempo contigo. Pero eso no siempre es posible. Para esos ratos, hay muchos juguetes interactivos, pelotas, alfombras olfativas, mordedores y objetos para acurrucarse. Descubre qué es lo que más le gusta a tu perro.
Si alimentas a tu perro con dieta cruda (BARF), puedes darle un hueso carnoso crudo para roer. Eso lo mantendrá entretenido un buen rato.
Quizá no haga falta prohibirle cavar por completo. Si tu jardín es lo suficientemente grande, puedes prepararle una zona especial. Ahí podrá cavar a sus anchas sin causar problemas.
Para delimitarla, excava una sección y llénala con una mezcla de arena y tierra. Para que tu perro entienda que ahí sí puede cavar libremente, entierra algo de tripas secas o premios. Déjalo que disfrute excavando. También podrías buscar un lugar durante los paseos donde cavar no moleste a nadie.
Las zonas donde tu perro cave con frecuencia pueden protegerse con vallas, piedras u otras barreras que le impidan el acceso.
Si la manía de cavar se convierte en un problema serio, puedes acudir a una escuela canina o consultar a un adiestrador profesional.
Conviene ser siempre paciente y constante. Los regaños y los castigos no sirven y pueden dañar la relación con tu perro. Con comprensión, paciencia y reglas claras, lograrás que tu perro deje de cavar o al menos controlar esa conducta. ¡Mucho ánimo!
¿Tu perro sigue empeñado en cavar en los macizos? Cuando lo veas empezar, distráelo. Un "¡No!" firme o lanzarle un juguete puede funcionar. El proceso es sencillo, en tres pasos.
Seguramente tendrás que repetir estos tres pasos — decir no, distraer, premiar la conducta deseada — muchas veces antes de que deje de cavar. Otro reto es la constancia. Si quieres que tu perro deje de cavar en el jardín, tienes que prohibírselo en todas partes. Incluso durante los paseos y en lugares donde normalmente se le permitiría.
La manía de cavar se puede corregir. Lo primero es identificar la causa detrás del comportamiento de tu perro. Cuando lo logres, las posibles soluciones se harán evidentes. Siempre que puedas, ofrécele a tu perro un lugar donde cavar, ya sea en tu jardín o durante los paseos.
No olvides: cavar en arena o tierra es un comportamiento natural y una necesidad de tu perro.
Si eso no te conviene o no es viable, sé constante y prohíbe cavar por completo. Ten paciencia. Puede tomar un tiempo antes de que tu perro deje el hábito. Ofrécele distracciones atractivas y refuerza la conducta deseada. Esto fortalece el vínculo entre tú y tu perro y le permite canalizar su energía de otras formas. ¿Te parece demasiado teórico? Si prefieres un enfoque más visual, nuestra app ofrece guías en video paso a paso para enseñar a tu perro a dejar de cavar. Descubre más sobre nuestra app aquí.