Beneficios para ti: Un perro bien adiestrado hace tu día a día más seguro y tranquilo, fortalece el vínculo entre ustedes y te da mayor control en todo tipo de situaciones. "Tumbado" es una de las órdenes más importantes que puedes enseñarle a tu perro. Practicar las órdenes básicas es fundamental para construir una base sólida en una relación feliz y saludable. Con nuestros consejos de expertos, tu perro no solo aprenderá a tumbarse rápidamente, sino que además se van a divertir mucho en el proceso. ¡Sigue leyendo para descubrir cómo!

Puntos clave
"Tumbado" es una orden que le enseñas a tu perro. Cuando dices "tumbado", tu perro debe echarse al suelo y quedarse ahí. Es una orden muy útil que le transmite seguridad y calma, indicándole que no va a pasar nada emocionante en ese momento: por ejemplo, cuando están en una cafetería o tienes visitas en casa.
Es fundamental que tu perro sepa tumbarse a la orden y quedarse quieto — por ejemplo, cuando suena el timbre y quieres recibir a tu visita con tranquilidad. O cuando estás en un restaurante y necesitas que tu perro se relaje debajo de la mesa mientras disfrutas de tu comida. También resulta muy útil en el transporte público. Si están al aire libre y tu perro va sin correa, un "¡tumbado!" firme a distancia puede salvarle la vida si se acerca a una calle o se topa con un ciclista.
Enseñarle a tu perro la orden "tumbado" requiere algo de preparación, pero cuando tu compañero la domine, ambos se van a sentir mucho más seguros en el día a día. Con unos trucos sencillos, lograrlo es más fácil de lo que parece.
Preparamos una guía sencilla paso a paso con consejos prácticos para que tu perro aprenda rápido.
Atrae con un premio Tumbarse desde la posición de sentado le resulta más fácil a la mayoría de los perros que hacerlo de pie. Así que viene bien que tu perro ya conozca la orden "sentado". Sostén un premio frente a la nariz de tu perro. Cuando se concentre en él, acércalo hacia su cuerpo y guíalo lentamente hacia el suelo para llevarlo a la posición de tumbado. Di "tumbado" al mismo tiempo. Es clave ir despacio. Tu perro seguirá el premio con la cabeza, intentando alcanzarlo con el hocico. Tarde o temprano, se va a echar al suelo. En ese momento tienes que reaccionar rápido y confirmar la conducta deseada. Suelta el premio, deja que se lo coma y felicítalo con mucho entusiasmo.
Libera correctamente Tu perro probablemente quiera levantarse enseguida. Pero lo importante es que se quede tumbado el tiempo que tú le indiques. Para motivarlo a permanecer echado, puedes ofrecerle un segundo o tercer premio. Así se alarga el tiempo que pasa en el suelo. Después, libera a tu perro con un "vale" o "libre" para sacarlo de la posición de "tumbado". Juega con él para que entienda que puede moverse libremente otra vez. Con cada repetición, puedes ir alargando el tiempo que permanece echado.
Añade una señal con la mano También puedes combinar la orden "tumbado" con una señal con la mano. Después de un poco de práctica, tu perro podrá tumbarse solo con la señal, sin que digas ni una palabra. Para ello, apunta con la mano plana (la que no tiene el premio) hacia el suelo. Al mismo tiempo, di con claridad la orden "tumbado". Tu perro pronto asociará la señal de la mano con la orden verbal. ¡Cuida mucho el timing! Dale un premio a tu perro en cuanto se tumbe.
Repetición: Practica esta orden varias veces hasta que tu perro se tumbe sin necesidad de atraerlo con un premio. No te olvides de premiarlo cada vez que lo haga bien.
Aumenta la distancia: Cuando tu perro domine la orden, puedes empezar a aumentar la distancia entre ustedes. Da la orden "tumbado" mientras das uno o dos pasos alejándote de él. No olvides premiarlo cuando obedezca.
Añade distracciones: Cuando tu perro responda de forma fiable a distancia, puedes empezar a sumar distracciones. Prueba dar la orden en un ambiente ruidoso o mientras juega con otros perros. Este es un ejercicio avanzado para reforzar la fiabilidad de la orden.
Aumenta la duración: Por último, puedes alargar el tiempo que tu perro permanece tumbado tras la orden. Empieza con unos segundos y ve aumentando poco a poco. Prémialo por quedarse echado hasta que lo liberes.
Este proceso requiere paciencia y constancia, pero con el tiempo vas a notar que tu perro obedece la orden "tumbado" incluso en situaciones difíciles. ¡Mucho éxito con el adiestramiento!
Clicker: Este método usa un clicker, un pequeño dispositivo que produce un sonido de clic muy distintivo. Haces clic cada vez que tu perro muestra la conducta deseada —en este caso, tumbarse— y enseguida le das un premio. Con el tiempo, tu perro aprende que el clic significa que hizo algo bien.
Moldeado: Con este método, la conducta deseada se va construyendo paso a paso. Primero, premias a tu perro por avances pequeños en la dirección correcta: cuando se sienta, luego cuando empieza a agacharse y, finalmente, cuando se tumba por completo.
Captura: Con este método, esperas a que tu perro se tumbe por su cuenta y lo premias de inmediato. Puedes agregar la palabra "tumbado" cuando empiece a echarse con regularidad.
Puente con la pierna: Si tu perro no se tumba después de varios intentos, arma un "puente" con tu pierna y guíalo por debajo para animarlo a echarse. Ojo: nunca lo fuerces hacia abajo haciendo presión. El túnel solo debe hacerle notar que no tiene suficiente espacio para quedarse de pie. Aquí también, usa la palabra "tumbado" en cuanto su pecho y barriga toquen el suelo.
Vale la pena probar distintos métodos para descubrir cuál funciona mejor con tu perro. Recuerda que la paciencia y la constancia son la clave del éxito. Cada perro aprende a su propio ritmo, así que ten paciencia y celebra cada pequeño avance. ¿Prefieres un enfoque más visual? Nuestra app ofrece tutoriales en video paso a paso para ayudarte a enseñarle a tu perro la orden "tumbado". Descubre más sobre nuestra app aquí.
¿Tu perro no quiere tumbarse por nada del mundo? Puede resultar frustrante para ambos. Pero no te preocupes, ¡no eres el único! Estas son las razones más comunes por las que tu perro no se tumba y cómo resolverlo.
Dificultades para entender: Es muy probable que tu perro simplemente no entienda qué le estás pidiendo. En ese caso, ve más despacio y repite el paso anterior si hace falta. Ten cuidado de no saturarlo. Al igual que las personas, cada perro tiene su propio ritmo de aprendizaje.
Distracciones: ¿Niños corriendo por la sala, el perro del vecino ladrando y la comida haciéndose en la cocina? Los olores, ruidos y movimientos pueden romper la concentración de tu perro. Practica en un lugar familiar con pocos estímulos y asegúrate de que tu perro esté descansado, sin sed ni hambre.
Incomodidad física: Si el suelo es muy duro, frío o caliente, es normal que tu perro no quiera echarse. Esto pasa especialmente con perros mayores, cuyos huesos y articulaciones son más sensibles. Comprueba la temperatura del suelo con la mano y, si es necesario, coloca una alfombrilla o un cojín fino. También puedes practicar sobre una alfombra.
Miedo o ansiedad: Cuando nos echamos, quedamos vulnerables y sin capacidad de reacción inmediata. Para que tu perro se muestre así de vulnerable, necesita confiar en ti y sentir que no hay peligro. Crea un ambiente tranquilo, muévete con calma y transmítele serenidad para que sepa que todo está bien. Si tu perro es muy ansioso en general, considera trabajar con un adiestrador canino profesional para llegar a la raíz del problema.
Falta de motivación: ¿Tu jefe te da una comisión por cada venta cerrada? ¿Recibes muchos cumplidos cuando estrenas ropa nueva? Cuando nuestro comportamiento tiene consecuencias que percibimos como positivas, tendemos a repetirlo. Con tu perro pasa exactamente lo mismo. La mejor forma de motivarlo es con refuerzo positivo. Premia a tu perro cuando haga lo que le pides, en lugar de castigarlo cuando se equivoque. Puedes usar premios, juguetes o caricias. Prueba distintas opciones para descubrir cuál le gusta más.
El lenguaje corporal de tu perro dice mucho sobre cómo se siente. Estas son algunas señales que te ayudan a distinguir entre un "tumbado" relajado y uno tenso:
"Tumbado" relajado:
"Tumbado" tenso:
Es importante tener en cuenta que no todos los perros se expresan igual con el cuerpo. Lo que parece relajado en un perro puede parecer tenso en otro. Por eso conviene observar de cerca a tu perro y aprender a leer sus señales individuales. Si notas que está tenso cuando se tumba, puede ayudar cambiar la situación para tranquilizarlo.
Los cachorros aprenden, en general, de la misma manera que los perros adultos, pero hay algunas diferencias que vale la pena considerar. Los cachorros suelen tener menos capacidad de atención y se distraen con mayor facilidad. Por eso, las sesiones de adiestramiento deben ser cortas (5-10 minutos) y siempre en positivo.
Sé paciente y mantén un tono positivo en todo momento. Los cachorros son todavía muy pequeños y están aprendiendo, así que no esperes que lo hagan perfecto desde el primer día. Mejor enfócate en que tu cachorro vea el adiestramiento como algo divertido y agradable.
Haz que tu perro se siente y muéstrale un premio. Da la orden y guía lentamente el premio hacia el suelo y hacia adelante. Tu perro seguirá el premio con la nariz y terminará tumbándose. Prémialo de inmediato. Puedes encontrar la guía completa en nuestro artículo.
Asegúrate de que tu perro esté relajado pero no demasiado cansado. Practica varias veces al día en sesiones cortas de pocos minutos. Busca un lugar sin distracciones de otras personas o perros. Habla con claridad y apóyate en el lenguaje corporal. No te olvides de felicitar a tu perro con frecuencia y premiarlo con juguetes o golosinas. No lo dejes en una misma posición demasiado tiempo, especialmente sobre suelo mojado, frío o pavimento caliente. ¡El adiestramiento tiene que ser divertido para tu perro!
Cuando tu perro ya se quede en posición mientras estás a su lado, puedes empezar a alejarte poco a poco. Da un paso atrás y vuelve de inmediato para felicitarlo y premiarlo. Ve aumentando la distancia de forma gradual y sigue felicitándolo y premiándolo por quedarse en su lugar. Así refuerzas la conducta.
La elección de la palabra suele depender de la preferencia personal. En países hispanohablantes se usan comúnmente "tumbado" o "échate", aunque algunos adiestradores prefieren "suelo" o "abajo". Lo importante es que la orden sea clara y no suene demasiado parecida a otras para evitar confusiones. Si crees que "sentado" y "tumbado" podrían confundir a tu perro, puedes elegir una palabra diferente. Lo fundamental es que mantengas la misma palabra y la uses siempre igual. No alternes entre distintas órdenes, porque eso puede desorientar a tu perro. El tono y la forma en que pronuncias la orden también influyen. Intenta decirla en un tono calmado y claro, sin gritar ni usar entonación de pregunta. Sin importar qué palabra elijas, con paciencia, práctica y uso constante, tu perro aprenderá qué significa y cómo responder.
Que empieces primero con la señal verbal o la visual depende de tu preferencia y de las necesidades de tu perro. Algunos perros responden mejor a señales visuales, mientras que otros responden mejor a las auditivas. Sin embargo, lo más habitual es enseñar primero la señal verbal y después agregar la visual.
Enseñarle a tu perro la orden "tumbado" te permite contar con su cooperación en muchas situaciones cotidianas. Con un poco de práctica y paciencia, tu compañero aprenderá la orden rápidamente y se tumbará con gusto. Ya sea que quieras platicar con un vecino, comprarte un helado o viajar con tu perro en tren de forma segura, la orden "tumbado" te da control, y tu perro sabe exactamente lo que se espera de él.
Para terminar, algunos consejos más: