Puntos clave Adiestramiento paso a paso: El control de impulsos se trabaja introduciendo estímulos de forma gradual. Empieza con ejercicios sencillos como "siéntate" y ve aumentando la dificultad hasta salir de la habitación y premiar a tu perro después. Los avances pequeños pero constantes son la clave. Paciencia y premios: Hasta los progresos más pequeños merecen un premio. Las golosinas o las caricias refuerzan el buen comportamiento y ayudan a desarrollar la paciencia de tu perro, lo que con el tiempo se traduce en mayor control en situaciones de estrés. Integración en el día a día: Practica el control de impulsos en situaciones cotidianas como la hora de comer, al abrir la puerta o durante el juego. Así tu perro aprende a mantenerse tranquilo y controlado incluso cuando está emocionado, por ejemplo antes de salir a buscar una pelota. Cuando un perro no logra controlar sus impulsos, la convivencia se vuelve muy estresante. Los nervios están a flor de piel porque en cualquier momento tu perro podría salir disparado hacia la calle, cruzarse delante de bicicletas o lanzarse sobre desconocidos. El control de impulsos es la clave para una relación equilibrada y armoniosa entre tú y tu compañero.

El control de impulsos significa que tu perro es capaz de dominar sus instintos y reacciones para mantenerse tranquilo y obediente, incluso cuando algo llama su atención o está muy emocionado. Esto le permite tomar mejores decisiones y comportarse de forma adecuada en todo tipo de situaciones.
El control de impulsos es, en esencia, la capacidad de dirigir y manejar a tu perro. Él aprende a controlarse por sí mismo. Requiere trabajo, paciencia y constancia, pero vale cada minuto.
El control de impulsos puede trabajarse desde que tu perro es cachorro, enseñándole a responder a órdenes como "siéntate" o "espera" y a contener sus impulsos. Cuanto antes empieces, más natural le resultará dominar esta habilidad a lo largo de su vida.
El control de impulsos significa que tu perro puede contener sus reacciones espontáneas. Imagina que ve un trozo de carne delicioso pero no se abalanza sobre él: eso es control de impulsos. La tolerancia a la frustración, en cambio, describe qué tan bien maneja tu perro las situaciones en las que no consigue lo que quiere. Si se mantiene tranquilo aunque no reciba su pelota de inmediato, está demostrando una buena tolerancia a la frustración.
En resumen: el control de impulsos se centra en contener el comportamiento, mientras que la tolerancia a la frustración determina qué tan bien sobrelleva tu perro la decepción. Es fundamental trabajar ambas habilidades para tener un perro feliz y equilibrado.


Las ventajas del control de impulsos saltan a la vista. Le enseñas a tu perro a mantenerse bajo control, y eso ya de por sí es un gran logro. Pero hay más beneficios:
Otra ventaja: puedes mejorar notablemente su comportamiento con la correa. Tu perro dejará de tirar sin control y los paseos serán mucho más relajados. El control de impulsos se apoya en órdenes que tu perro ya conoce.
Por ejemplo, tomemos la orden "siéntate". Es el mejor punto de partida para ti y tu perro. ¿Tu compañero todavía no conoce esta orden? Entonces conviene que la aprenda cuanto antes. Solo así podrás avanzar con el control de impulsos.
Aquí tienes una guía breve y práctica:
Primero, tu perro debe estar de pie para esta orden. Esto es clave para que se note el cambio de posición durante el ejercicio. Una vez que tu perro esté de pie, toma un premio en tu mano. Intenta hacerlo de la forma más discreta posible. Luego dirige su atención hacia tu mano y el premio.
¿Tu perro ya descubrió el premio? Sigue sosteniéndolo en tu mano cerrada. Después, muévelo lentamente por encima de su cabeza. Verás que adopta la posición de sentado de forma natural. Cuando tu perro se siente, dale el premio. Muéstrale también otras formas de reconocimiento: acarícialo y felicítalo con frases como "¡muy bien!" o "¡buen chico/a!". Después de repetir el paso 3 varias veces, puedes avanzar al paso 4.
En el cuarto paso, necesitas observar a tu perro con atención. Justo antes de mover la mano con el premio por encima de su cabeza, di la palabra "siéntate". Tu perro asociará esta orden con el movimiento. Repite este paso durante varios días, varias veces al día. Así la orden quedará bien afianzada.
¡Excelente! Lograste enseñarle a tu perro la orden "siéntate". Ahora puedes retomar el tema del control de impulsos, ya que esta orden es la base ideal para construirlo. Hasta ahora, tu perro probablemente no logra mantenerse sentado por mucho tiempo. Quizá aguanta unos segundos antes de ponerse inquieto. Ahí es justo donde entra el control de impulsos.
Gracias al control de impulsos, conseguirás que tu perro permanezca sentado cada vez más tiempo. Cuando interiorice el "siéntate", podrá aplicar ese mismo autocontrol a otras situaciones. Se trata de mejorar su paciencia paso a paso. Al principio, basta con que te muevas un poco. Luego dale el premio. Después, ve incorporando estímulos cada vez más desafiantes.
El objetivo final es que puedas salir de la habitación durante unos segundos. Cuando regreses, premia a tu perro con una golosina y unas caricias. Claro está, solo sales de la habitación después de haber practicado a fondo. Si introduces este estímulo demasiado pronto, es probable que tu perro se sienta abrumado.
En ese caso, el adiestramiento tiene un efecto contraproducente en su comportamiento. Por eso es tan importante incluir suficientes pasos intermedios.
Algunos pasos intermedios pueden ser:
Hay muchos más pasos intermedios para mejorar el control de impulsos. Tu creatividad no tiene límites. Lo ideal es que la diferencia de dificultad entre un paso y otro no sea demasiado grande.
Existen muchos ejercicios que puedes practicar con tu perro para mejorar su control de impulsos. Aquí te presentamos 5 de los más efectivos:
Ejercicio de "quieto": Este sencillo ejercicio consiste en pedirle a tu perro que se quede en un lugar mientras tú te alejas. Empieza con distancias cortas y ve aumentando la distancia y el tiempo a medida que tu perro lo consiga.
"Esperar por la comida": Antes de servirle la comida, haz que tu perro se siente o se tumbe y espere hasta que le des la orden de comer. Así aprende a contenerse incluso cuando está muy emocionado o hambriento.
"Ejercicio de la puerta": Haz que tu perro se siente y espere hasta que abras la puerta y le des permiso para pasar. Así aprende que no tiene por qué lanzarse en cuanto la puerta se abre.
"Ejercicio del juguete": Lanza un juguete o una pelota, pero no dejes que tu perro salga corriendo detrás de inmediato. Dale la orden de esperar hasta que le permitas ir a buscarlo.
"Ejercicio del premio": Sostén un premio en tu mano cerrada y haz que tu perro espere hasta que le des la señal para tomarlo.
Estos ejercicios siempre deben realizarse con mucha paciencia y refuerzo positivo. Cada perro aprende a su propio ritmo, así que ten paciencia y sé constante. Con el tiempo, tu perro controlará mejor sus impulsos, lo que se reflejará en un compañero más feliz y equilibrado.
¿Ya has trabajado el control de impulsos con tu perro y has podido ir mejorándolo? Entonces estás a punto de dominar este tema.
Aquí hemos reunido algunos consejos y trucos útiles que te servirán de apoyo durante el adiestramiento.
No te demores con los premios. Úsalos incluso para los avances más pequeños.
Antes del adiestramiento formal de control de impulsos y durante los primeros intentos, conviene premiar cada pequeño logro. Los premios pueden ser golosinas o caricias, por ejemplo.
El adiestramiento de control de impulsos debe aplicarse en la vida cotidiana. Esto es clave para que tu perro aprenda a mantenerse tranquilo en todo tipo de situaciones.
Algunas situaciones ideales del día a día son:
Es fundamental que el adiestramiento y los ejercicios se realicen en un ambiente completamente libre de estrés. Por eso, ten claro desde el principio que este proceso requiere paciencia y tiempo. El estrés o la impaciencia pueden resultar contraproducentes.
Los castigos y las actitudes agresivas también son contraproducentes para el adiestramiento. Este tipo de medidas deben evitarse por completo.
El comportamiento agresivo o los castigos en forma de violencia verbal, emocional o física jamás deben formar parte del adiestramiento canino.
Con el control de impulsos, tu perro aprende a controlarse mejor y deja de correr sin rumbo o de saltar encima de desconocidos. El control de impulsos abarca todas las situaciones de la vida cotidiana.
Con la paciencia y el adiestramiento adecuados, cualquier perro puede aprender a controlar sus impulsos. Cuanto antes se empiece, más rápido tu perro logrará dominarlo con éxito.
La forma más sencilla es empezar pidiéndole que se siente y luego mantenerlo en esa posición. Cuando tu perro aprenda a permanecer sentado a pesar de otros estímulos, podrás trasladar ese autocontrol a otras situaciones. Lee el artículo completo para más detalles.
Especialmente con perros muy excitables, surgen situaciones estresantes a diario: ponerse la correa, cruzarse con otros perros y personas, el tráfico... Gracias al control de impulsos, tu perro dejará de reaccionar de forma descontrolada y esas situaciones serán mucho más llevaderas.
Procura siempre crear un ambiente libre de estrés y premia a tu perro por cada pequeño avance. Ten mucha paciencia y avanza con pasos de adiestramiento muy pequeños para no abrumarlo.
El control de impulsos puede mejorar enormemente la convivencia con tu perro. Muchos dueños ya lo practican y han obtenido resultados muy positivos. Gracias al control de impulsos, manejar a tu perro resulta mucho más sencillo. Tanto tu compañero como quienes lo rodean se benefician de ello. Sigue nuestras instrucciones, consejos y trucos: los resultados llegarán antes de lo que imaginas. Si quieres profundizar, descarga nuestra app y accede al curso de control de impulsos.