Perros y gatos: las dos mascotas más populares. Aquí chocan dos mundos completamente distintos. Perros y gatos son animales muy diferentes entre sí. Pero sí hay formas de lograr que se acostumbren a convivir. Te compartimos nuestros 7 mejores consejos. > Perros y gatos tienen personalidades opuestas. Aun así, pueden convivir en armonía y pasarla muy bien juntos. Al final, todo es cuestión de costumbre.

Puntos clave
Cuando perros y gatos viven bajo el mismo techo, suelen chocar dos mundos: son especies con personalidades y lenguajes corporales muy distintos.
Sin embargo, con un poco de adaptación, perros y gatos pueden volverse los mejores compañeros. Pero antes de darte los consejos, veamos más de cerca las características de cada uno.
La personalidad de un gato es bastante compleja. En esencia, es todo lo contrario a la de un perro.
No decimos que todos los gatos sean iguales. Pero hay ciertos rasgos que se repiten en distintas razas. Mientras que un perro se somete a su dueño, un gato rara vez se deja dominar. Los gatos son animales independientes por naturaleza, ya que en estado salvaje suelen vivir en solitario.
Los ancestros de los gatos domésticos actuales son el ocelote y el gato salvaje africano. Ellos también eran solitarios independientes antes de ser domesticados.
A diferencia de los gatos, los perros no son solitarios: en la naturaleza viven en manada. Dentro de la manada hay un animal alfa que lidera al grupo y toma las decisiones. Este líder coordina al grupo en todo momento.
En la convivencia con humanos, el dueño asume ese rol. Los perros se adaptan a las rutinas humanas con rapidez, mucho más rápido que los gatos. Además, cada raza tiene sus propios rasgos de personalidad. En general, los perros son más fáciles de guiar. Otra diferencia con los gatos es que suelen ser más activos.
Una buena preparación es fundamental. Las cosas pueden salir mal si dejas que un perro y un gato se encuentren de golpe. Por eso conviene tomar ciertos pasos previos.
Una "habitación para el gato" es una opción, por ejemplo. También es clave que tanto tu perro como tu gato siempre tengan un refugio propio. Aunque tu perro puede refugiarse en varios rincones, los gatos suelen ser más reservados. Por eso vale la pena preparar una habitación exclusiva para el gato: un espacio donde solo él pueda entrar.
Los perros y los gatos tienen un olfato muy desarrollado. A diferencia de los humanos, cuentan con muchos más receptores olfativos. Según la raza, un perro tiene al menos 125 millones de receptores olfativos. Los gatos tienen alrededor de 60 millones. Los humanos, en comparación, apenas llegamos a 20 millones. Puedes facilitar la adaptación familiarizando a ambos animales con el olor del otro antes del encuentro.
Según si es el perro o el gato quien llega nuevo al hogar, toma una manta u otra tela. Deja que tu gato o perro duerma sobre esa tela durante una noche, por ejemplo. Luego lleva la manta y déjasela al animal que ya vive en casa.
Una buena preparación es clave para que la presentación entre perro y gato sea un éxito. Aquí tienes varios consejos que te conviene seguir:
Primero, deja que los animales escuchen los sonidos del otro a distancia. Puedes lograrlo manteniéndolos en habitaciones separadas mientras interactúas con el otro animal, de modo que escuchen los ruidos desde un lugar seguro. También ayuda grabar los sonidos del otro animal y reproducirlos a bajo volumen en la casa. Pueden ser ladridos, olfateos, maullidos o el sonido del rascador.
Usa encuentros controlados para que se familiaricen con los sonidos del otro de cerca. Mantén al perro con correa y deja que el gato se mueva libre a una distancia segura mientras observas cómo reaccionan. Cuando los animales se mantengan tranquilos al escuchar los sonidos del otro, prémialos con golosinas y caricias. Así refuerzas la idea de que esos sonidos significan algo bueno.
Si tu perro se altera con el maullido del gato, enséñale a calmarse dándole una orden tranquilizadora y premiándolo cuando se relaje. Empieza con sonidos suaves y sube el volumen poco a poco hasta que ninguno muestre miedo ni agresión. Si alguno de los animales reacciona mal a los sonidos del otro, distráelo con un juguete o una actividad para evitar que el miedo o la agresión se acumulen. Repite estos ejercicios con frecuencia para que vayan acostumbrándose.
Observa señales de estrés o malestar y baja el volumen o la duración si hace falta. Cada animal tiene su propio ritmo de aprendizaje. Dales el tiempo que necesiten. Usa puertas de seguridad o mantenlos en habitaciones separadas con la puerta apenas entreabierta. Así pueden verse, olerse y escucharse sin contacto directo. Esto despierta curiosidad y a la vez garantiza seguridad.
Da de comer al perro y al gato al mismo tiempo, pero en lados opuestos de la barrera. Así asocian la presencia del otro con algo agradable, como la hora de comer. Es fundamental que tu perro esté con correa durante el primer encuentro. De esta forma no puede abalanzarse sobre el gato. Tu gato también tiene la oportunidad de acercarse al perro a su propio ritmo. Esto es clave en el primer contacto.
Deja que el gato decida si quiere acercarse mientras el perro está con correa. Esto le da al gato sensación de control y reduce su miedo. El primer encuentro no debería alargarse demasiado: de 10 a 15 minutos es lo ideal. Permite que los animales se acerquen a su propio ritmo. No fuerces la interacción y mantén el control de la situación en todo momento. Los premios son el mejor aliado para el primer encuentro entre perro y gato. A través de las golosinas, tus dos compañeros peludos asocian ese primer contacto con algo positivo.
Muchas caricias refuerzan este efecto. Y las caricias no deben limitarse solo al primer encuentro. Al principio, todos los encuentros deben ser supervisados. Así puedes intervenir si alguno se asusta o se pone agresivo. Lo ideal es que haya como máximo dos personas presentes. Demasiada gente puede agobiar a las mascotas.
Dos personas es lo ideal, porque cada una puede estar pendiente de uno de los animales. Así prestas más atención a los detalles y evalúas mejor la situación. Los ejercicios de adaptación deben repetirse de forma constante. Así se consigue el mayor efecto y se acorta el periodo de ajuste.
El periodo de adaptación debería ser de aproximadamente una semana. Los ejercicios no deben hacerse solo una vez al día, sino varias veces. De 2 a 3 sesiones diarias es lo ideal.
Si notas que durante el encuentro el perro o el gato adopta una postura agresiva, interrumpe la sesión de inmediato. Es fundamental poner límites de forma firme y consistente. Ante señales de agresión o miedo, separa a los animales con calma y sin demora. Inténtalo de nuevo más tarde, cuando ambos se hayan relajado.
Acostumbrar a un cachorro a un gato es diferente a hacerlo con un perro adulto:
Los cachorros aprenden y se adaptan más rápido, mientras que los perros adultos pueden necesitar más tiempo y supervisión para lograr una convivencia segura y exitosa.
Ya te dimos varios consejos; ahora veamos lo que está "prohibido" durante el periodo de adaptación. Aquí va el resumen:
Después de una adaptación exitosa, hay reglas adicionales que debes seguir. Solo así se garantiza una convivencia pacífica a largo plazo. La alimentación por separado es prioridad absoluta cuando tienes perro y gato. Asegúrate de mantener la comida de cada uno bien separada. Esto significa que ni el perro ni el gato deben tener acceso al plato del otro. Un consejo: Coloca los platos de comida en habitaciones diferentes. A los gatos les gusta tener privacidad. Esto también aplica cuando hacen sus necesidades. Por eso la caja de arena debe estar en un lugar tranquilo. Elogia y corrige a tu gato y a tu perro por igual. Ninguno debe gozar de "protección especial".
Si el perro y el gato no respetan los límites del otro, corrige a ambos por igual. Lo mismo aplica para los elogios. De vez en cuando puede pasar que tu perro y tu gato tengan roces. Cuando eso ocurra, ten mucha paciencia. Intenta ver la situación de forma objetiva. No tomes partido solo por el perro ni solo por el gato.
Repite los encuentros positivos a diario y ve aumentando la duración poco a poco. Ten paciencia y no fuerces nada; algunos animales necesitan más tiempo que otros para adaptarse.
La duración del proceso de adaptación varía mucho. Para algunos animales son solo unos días; para otros, varias semanas o incluso meses.
Cada animal es diferente. Algunos perros o gatos generan confianza más rápido, mientras que otros son más tímidos o miedosos por naturaleza. Presta atención a las señales de cada uno y ajusta el proceso según lo que veas. Si notas que el proceso se estanca o surgen conflictos serios, no dudes en consultar a un adiestrador profesional o un especialista en comportamiento animal.
Dejar a tu perro y tu gato solos juntos es un paso importante que hay que planificar bien. No existe una regla fija sobre cuándo es seguro hacerlo, ya que cada animal es diferente y la relación entre ambos avanza a su propio ritmo.
Sin embargo, hay algunas señales que te ayudan a saber si llegó el momento:
El tiempo que necesitan un perro y un gato para acostumbrarse varía mucho. Algunas parejas se adaptan en pocos días, mientras que otras necesitan semanas o incluso meses. Hay varios factores que influyen:
A lo largo de este proceso, es importante estar atento a señales de estrés o ansiedad en los animales y buscar ayuda profesional si hace falta. También es fundamental no apurar el proceso ni obligar a los animales a avanzar más rápido de lo que están preparados. Con paciencia y los métodos adecuados, es perfectamente posible construir una relación armoniosa entre perro y gato.
Con mucha paciencia y los métodos adecuados, casi cualquier perro puede acostumbrarse a un gato. El tiempo que tome dependerá de la personalidad del perro y de la técnica de adaptación que uses.
En el mejor de los casos, el periodo de adaptación es de aproximadamente una semana. Con animales mayores o que han sufrido traumas, puede extenderse durante meses. Cuanto más jóvenes sean, más rápido se aceptan mutuamente.
Lo ideal es empezar cuando los animales todavía son jóvenes. Deja que conozcan el olor del otro antes de verse cara a cara. El perro debe estar con correa durante el primer encuentro. En nuestro artículo encontrarás más consejos detallados.
Gatos y perros tienen personalidades muy distintas y lenguajes corporales diferentes. Además, el perro puede ver al gato como una presa. Por eso, estas dos especies no se llevan bien de entrada y pueden surgir roces.
Perros y gatos son animales muy diferentes entre sí. Por eso la convivencia a veces cuesta un poco más.
Pero convivir es totalmente posible, y además muy divertido. Con algo de práctica y estos consejos, los problemas quedarán atrás en poco tiempo. Si sigues nuestros consejos y respetas las reglas, nada impedirá que se forme una hermosa amistad entre tu perro y tu gato.