Imagina poder hacer que tu perro se siente tranquilo en una calle concurrida mientras abres la puerta del coche, o que se quede a tu lado sin moverse cuando pasa otro perro. La orden "quieto" va mucho más allá de una habilidad básica: es una herramienta indispensable que garantiza la seguridad tanto en el día a día como en situaciones de emergencia.

Puntos clave
Por qué "Quieto" es tan importante
¿Ves un perro simpático acercándose a lo lejos? Por supuesto, tu perro quiere ir a saludarlo. Para que espere con paciencia, debería sentarse y quedarse quieto hasta que tú le des permiso. Con un simple "sienta", los dueños solemos ser poco consistentes. A veces corregimos si se levanta antes de tiempo, otras lo dejamos pasar porque "es solo esta vez".
Para tu perro, esto resulta muy confuso. A veces puede levantarse sin consecuencias y otras, de pronto, está prohibido. ¿Cómo va a saber cuándo de verdad tiene que esperar tu permiso y cuándo no? Siendo sinceros: como dueños, no corregimos cada vez que se levanta.
O nos damos cuenta demasiado tarde, o no le damos importancia "solo por esta vez". Con un "quieto" bien definido, puedes evitarle esa confusión a tu fiel compañero. La orden "quieto" se usa de forma mucho más consciente, lo que la hace significativamente más clara y fácil de entender para tu perro.
Es una orden muy versátil. ¿Tu perro está suelto y se acerca otro perro o un ciclista? "¡Quieto!" ¿Estás abriendo la puerta a las visitas y da a la calle? "¡Quieto!" ¿Estás escondiendo su juguete favorito para un juego de búsqueda y no quieres que te siga? "¡Quieto!"
Seguridad La orden "quieto" puede proteger a tu perro en situaciones peligrosas, evitando que corra hacia la calle o persiga otros peligros.
Te ayuda a mantener la calma y el control en situaciones difíciles, ya sea en el veterinario, en una cafetería o cuando llegan visitas.
Cuando tu perro cumple con la orden "quieto", se fortalece la confianza y el vínculo entre ustedes, fomentando el respeto mutuo.
Práctico Ya sea para abrir la puerta sin que tu perro salga disparado o para evitar que se lance sin correa: "quieto" es sumamente útil en el día a día.
Un perro que domina el "quieto" suele comportarse con más calma y seguridad al interactuar con otras personas y animales.
Antes de enseñarle a tu perro la orden "quieto", conviene establecer ciertos fundamentos. Estos prerrequisitos y la mentalidad correcta son decisivos para un adiestramiento exitoso. Te ayudarán a evitar frustraciones y a lograr buenos resultados.
Tu perro ya debería conocer y obedecer de forma confiable órdenes básicas como "sienta" y "tumba". Estas son la base para órdenes más avanzadas como "quieto".
Trabaja en mejorar la capacidad de concentración de tu perro. Un perro que ha aprendido a prestarte atención aprende más rápido y responde mejor al adiestramiento.
La paciencia es fundamental.
Cada perro aprende a su propio ritmo, y es importante tener paciencia y celebrar cada avance, por pequeño que sea. Sé consistente con tus órdenes y expectativas. Las señales contradictorias confunden a tu perro y dificultan el adiestramiento.
Elige un lugar tranquilo y sin distracciones para practicar, especialmente al principio. Planifica sesiones cortas pero regulares. Las sesiones largas cansan a tu perro y hacen que el aprendizaje sea menos efectivo.
Averigua qué es lo que más motiva a tu perro: su golosina favorita, un juguete o los elogios. Varía los premios para mantener alta la motivación y evitar que tu perro solo trabaje a cambio de un premio en particular.
Usa el refuerzo positivo para fomentar el comportamiento deseado. Esto genera una experiencia de aprendizaje agradable y acelera todo el proceso.
¡Los métodos negativos están siempre prohibidos! El castigo solo genera miedo y desconfianza.
Antes de trabajar un "quieto" sólido, tu perro ya debería dominar "sienta" y, de preferencia, "tumba" también. Estas órdenes funcionan muy bien como punto de partida para quedarse quieto.
Empieza el adiestramiento en un entorno tranquilo. Tu perro estará mucho más atento cuando no haya estímulos alrededor que lo distraigan. Dale la orden "sienta". Cuando tu perro se haya sentado, extiende la palma abierta hacia él, como una señal de alto, y di "quieto". Mantén siempre la misma señal con la mano.
Quédate de pie frente a él con calma y espera un momento. Si se levanta, vuelve a colocarlo en posición y repite el "quieto". Al principio, bastan unos pocos segundos antes de darle su premio.
Cuando tu perro haya completado este ejercicio varias veces con éxito, puedes ir subiendo la dificultad de a poco. Aumenta el tiempo de espera en pequeños incrementos, pero sin apresurarte: no quieres agobiarlo. Tu perro aprende mucho mejor cuando acumula pequeños logros y, además, se divierte más practicando.
Ahora da la orden "quieto" y retrocede unos pasos. Al principio, quédate de frente mirándolo. Si se levanta, regresa y hazlo sentarse de nuevo. Después repite el ejercicio con un poco menos de distancia, dando pasos más cortos. Con el tiempo, la distancia irá aumentando poco a poco.
Ahora puedes empezar a darle la espalda mientras te alejas. Si todo va bien, repite este ejercicio varias veces. Es posible que tu perro se sienta menos vigilado, lo que podría tentarlo a levantarse o incluso a seguirte. Si deja su posición, corrígelo y avanza en pasos pequeños. Por ejemplo, primero quédate de pie frente a él y gira lentamente sobre ti mismo.
Dale a tu perro la orden "quieto" y aléjate unos pasos. Luego salta en el lugar, corre alrededor de él, lanza un juguete en su dirección, agáchate, trota unos metros o ponte a bailar. Estos movimientos resultan muy atractivos para tu perro. Podría interpretarlos como una invitación a acercarse y echar a correr.
Para evitarlo, puedes repetir "quieto" unas cuantas veces mientras haces estos movimientos. Cuanto mejor maneje tu fiel compañero las distracciones, menos necesitarás repetir la señal verbal. Si se levanta, corrígelo de nuevo y practica con movimientos un poco más suaves. Adapta el ritmo del adiestramiento a tu perro.
Cuando todos estos ejercicios funcionen bien, puedes aumentar la dificultad. Haz que tu perro se quede en su sitio. Sal de la habitación y haz ruido con una bolsa de golosinas o revuelve en un cajón. Deja la puerta abierta al principio. Si tu perro te sigue, llévalo de vuelta y empieza de nuevo.
Cuando el ejercicio salga bien, ve cerrando la puerta poco a poco hasta que puedas cerrarla por completo. El objetivo es que tu perro obedezca la orden incluso cuando no lo estés viendo y espere con paciencia hasta que regreses y lo liberes.
Cuando tu perro domine todos los pasos en interiores, puedes añadir distracciones propias del día a día. Ponlo en "quieto" y pide a alguien que toque el timbre. Tu perro debería mantenerse en su sitio mientras dejas entrar a la persona, y solo levantarse cuando tú lo permitas.
Ahora puedes llevar el adiestramiento al exterior. Dale la orden "quieto", por ejemplo en un prado donde haya niños jugando a lo lejos o un perro desconocido pase caminando. Al principio, quédate cerca para poder corregirlo rápido. También es recomendable usar una correa larga por si sale corriendo de improviso.
Si se queda quieto a pesar de las distracciones, puedes empezar a alejarte más. Primero de frente, luego dándole la espalda. Los estímulos del exterior hacen que a tu perro le cueste mucho más concentrarse, así que avanza con incrementos muy pequeños.
En el bosque, puedes practicar especialmente bien que tu perro se mantenga en posición incluso cuando ya no te ve. Simplemente escóndete un momento detrás de un árbol y luego regresa. Tu perro no debería haberse movido hasta que lo liberes de la orden.
También puedes incluir ciclistas en tu adiestramiento. Coloca a tu perro al lado del camino, dale la orden de quedarse quieto y deja que el ciclista pase. Tu perro no debe saltar ni perseguirlo. Practica lo mismo con peatones y jinetes.
Para que tu perro entienda "quieto" como una orden firme y no decida por su cuenta cuándo termina el ejercicio, necesitas una señal de liberación. Para dar por terminado el ejercicio, camina hacia él, di "ok" o "listo" y felicítalo. Solo con esa señal puede tu perro dejar su posición, levantarse o salir corriendo. De esta forma mantienes el control total y tu perro sabe con claridad cuándo termina el ejercicio.
¿Prefieres aprender de forma visual? Si te resulta más fácil aprender observando, nuestra app tiene tutoriales en video paso a paso para enseñarle a tu perro "quieto". Conoce más sobre nuestra app aquí.
Es muy común que se suba la dificultad demasiado rápido. A tu perro le cuesta resistir las distracciones. Mantenerse lejos de ti también resulta difícil para muchos perros. Adapta siempre el adiestramiento a tu perro de forma individual y repite los ejercicios varias veces con éxito antes de pasar al siguiente nivel.
Si las sesiones son demasiado largas, tu perro pierde la concentración. Lo ideal es practicar solo 5 a 10 minutos seguidos y luego tomar un descanso largo. Varias sesiones cortas al día dan mejores resultados. Un "quieto" sólido necesita tiempo para asentarse en la mente de tu perro.
Al practicar la orden "quieto", es fundamental fijarte no solo en el progreso del aprendizaje, sino también en la seguridad y el bienestar de tu perro. Aquí tienes consejos importantes y medidas para que el adiestramiento sea agradable y saludable.
Elige un lugar seguro y tranquilo donde no haya peligro por tráfico ni otros riesgos. Evita practicar con calor o frío extremo. Con clima cálido, asegúrate de que haya sombra y agua fresca.
Presta atención a señales de estrés o malestar, como jadeo excesivo, vacilación o intentos de alejarse. Interrumpe la sesión si tu perro muestra signos de estrés. Termina la práctica antes de que se canse o se frustre. Las sesiones cortas y positivas son más efectivas y mucho más agradables.
Asegúrate de que tu perro esté sano y no tenga alguna dolencia que pueda empeorar con el adiestramiento. Adapta la práctica a su edad, estado de salud y capacidades físicas. Los perros mayores o con problemas de salud pueden necesitar sesiones más suaves y breves.
Apóyate en el refuerzo positivo, nunca en el castigo. Los métodos negativos generan estrés y minan la confianza de tu perro. Sé siempre alentador y paciente. Cada pequeño avance merece celebrarse.
Una rutina de adiestramiento regular ayuda a tu perro a entender qué se espera de él y favorece un entorno de aprendizaje exitoso. Usa siempre las mismas palabras y gestos para la orden "quieto" a fin de evitar confusiones y facilitar el aprendizaje.
Premia a tu perro de inmediato cuando obedezca la orden "quieto". Esto le ayuda a asociar su comportamiento con el premio. Sé consistente con tus órdenes y premios. Tu perro necesita saber con exactitud qué se espera de él y cuándo recibirá su premio.
Elige premios que tu perro realmente disfrute: golosinas, elogios o tiempo de juego. El premio debe corresponder al esfuerzo. Alterna los tipos de premio para mantener el interés de tu perro y evitar que dependa de uno solo.
Cuando tu perro obedezca la orden de forma confiable, empieza a reducir gradualmente la frecuencia de los premios. Sustitúyelos por elogios verbales o caricias para lograr un cambio de comportamiento duradero.
El momento lo es todo: El instante en que entregas el premio es decisivo. Premia justo después del comportamiento deseado para que la asociación sea lo más clara posible. Tu perro debe saber que el buen comportamiento siempre se reconoce. La impredecibilidad puede generar confusión y frustración.
Aunque el avance sea lento, mantén una actitud positiva y paciente. Tu buena energía se transmite a tu perro y hace que el adiestramiento sea más efectivo.
Lo mejor es practicar esta orden en pequeños pasos. Idealmente, tu perro ya debería conocer "sienta" o "tumba". "Quieto" requiere mucha concentración, así que trabaja en sesiones cortas. Encontrarás una guía detallada en nuestro artículo.
Esto puede deberse a varias razones. Lo más habitual es que el ejercicio todavía sea demasiado difícil para él. Practica en pasos más pequeños. También puede estar desconcentrado porque llevan un rato practicando o porque algo lo distrae.
La falta de concentración suele deberse a las distracciones. Empieza siempre el adiestramiento en un entorno con pocos estímulos. Incluso un juguete tirado en el suelo puede ser una distracción. Asegúrate también de tomar descansos con frecuencia.
Puedes empezar a enseñarle la orden "quieto" a tu cachorro una vez que entienda órdenes básicas como "sienta" y "tumba", lo cual suele ocurrir entre las 8 y las 12 semanas de edad. Es importante que las sesiones sean cortas, lúdicas y positivas para mantener su atención y motivación.
La orden "quieto" va mucho más allá de una simple instrucción en el adiestramiento canino: es una herramienta que brinda seguridad, control y confianza en todo tipo de situaciones.
Aunque algunos piensen que "quieto" es innecesario cuando ya tienen bien establecidas órdenes como "sienta" o "tumba" junto con la señal de liberación, hemos visto que hay momentos donde un "quieto" claro e inconfundible resulta indispensable.
"Quieto" es una orden que solo funciona de forma confiable con suficiente constancia en el adiestramiento. ¡Pero el esfuerzo vale mucho la pena! Cuando tu perro realmente lo domine, van a disfrutar de una convivencia diaria mucho más relajada.
Estos puntos te llevarán al éxito: