Hay momentos en los que simplemente no entendemos a nuestros perros: solo quieres acariciar a tu compañero peludo y, de pronto, te gruñe. Cómo manejar esta situación y cómo prevenirla es justo lo que vas a aprender en este artículo. A todo dueño de perro le ha pasado alguna vez: ese gruñido repentino que te pone en alerta. Gruñir es una forma natural de comunicación para los perros. Pero, ¿qué es exactamente lo que tu perro intenta decirte? ¿Y cómo deberías reaccionar? Vamos a adentrarnos en el mundo de la comunicación canina para descubrir juntos qué hay detrás del gruñido.

Puntos clave
Es normal que te sientas inquieto: ¿Hice algo mal? ¿Mi perro ya no confía en mí? Pero sin importar la razón por la que tu perro te gruña, ambos necesitan aprender a manejar estas situaciones. Hay ciertas cosas que definitivamente no deberías hacer.
Existen otros métodos que puedes usar para calmar las cosas rápidamente. Y si ocurre con frecuencia, pueden hacer algunos ejercicios juntos.
Ya sea dolor, inseguridad, miedo o simplemente ganas de jugar, las razones del gruñido son muy variadas. Presta siempre atención al contexto general y al lenguaje corporal de tu perro.
Gruñir es un medio de comunicación completamente normal para los perros. Como no pueden hablarnos, usan señales como ladrar, gimotear o gruñir. Así nos muestran lo que quieren y lo que no. Cuando los perros se sienten sobrepasados por una situación o tienen miedo, lo expresan gruñendo. En realidad, esto es algo positivo: el gruñido es una advertencia de que algo necesita cambiar.
Si se sigue presionando al perro, la situación puede escalar y podría morder. Por eso es fundamental que aprendas a reaccionar correctamente. Muchas cosas distintas pueden provocar el gruñido de tu perro. Especialmente cuando acaba de llegar a la familia, esto puede ocurrir con frecuencia.
Al fin y al cabo, todo es nuevo para él y todavía no ha podido generar un vínculo de confianza contigo. Quizás tuvo malas experiencias y reacciona con mucha tensión ante ciertas situaciones. En general, los perros gruñen cuando se sienten incómodos o acorralados. Incluso un movimiento en falso o una mirada fija pueden ser suficientes.
Puede resultar especialmente incómodo cuando tu perro es molestado mientras come o tiene miedo de que le quiten algo. Recuerda siempre que tu perro está intentando comunicarte algo al gruñir. En la mayoría de los casos, significa "¡Para! Me siento acorralado" o "Esta situación tiene que cambiar."
Así que no tiene sentido tratar de suprimir el gruñido. Lo que sí conviene es aprender a manejarlo correctamente y evitar esas situaciones. Detrás del gruñido también podría haber una enfermedad o dolor. Algunos perros no quieren que nadie se les acerque cuando sienten dolor o están enfermos.
En ese caso, conviene revisar su estado general y observarlo con detenimiento. Si los consejos de las siguientes secciones no son suficientes, lo mejor es acudir a un veterinario que también trabaje con terapia conductual.
Cuando tu perro te gruñe, la relación se tensa mucho en ese momento. Tiene miedo y probablemente ni siquiera sabes qué hiciste mal. En esta situación, es especialmente importante no actuar de forma precipitada. Un movimiento en falso puede empeorar todo rápidamente. Esto incluye lo siguiente:
Es totalmente normal sentirse molesto cuando te gruñen. Pero si actúas sin pensar y haces movimientos bruscos, solo vas a inquietar más a tu perro. Si se asusta, la situación puede escalar rápido. En el peor de los casos, morderá porque está sobrepasado. Así que mantén la calma y piensa bien qué vas a hacer.
Muchos dueños de perro se acercan más por instinto. Quieren acariciarlo y demostrarle que no tiene por qué tener miedo. Por desgracia, el perro lo interpreta de forma muy distinta. Cuando caminas hacia él o le extiendes la mano, solo se siente más acorralado. Esto lo inquieta aún más. Una mirada fija, en particular, los perros la interpretan fácilmente como amenaza.
Es mejor dar un paso atrás y relajar el cuerpo. Así ambos podrán calmarse. Definitivamente no deberías regañar ni castigar a tu compañero peludo por gruñirte.
Solo te está mostrando que algo le molesta. Si se lo prohíbes, la próxima vez se saltará la advertencia y puede morder directamente. Además, regañarlo no soluciona el problema de fondo. Si levantas la voz, solo lo asustas más.
Intenta más bien descubrir qué le molesta y cómo puedes hacerlo mejor la próxima vez. No es nada bueno simplemente ignorar el gruñido de tu perro. Puede convertirse en un problema serio si ocurre con frecuencia y no abordas la causa.
Tu perro necesita poder manejar la situación, y no va a aprender solo. Especialmente el gruñido de perros pequeños muchas veces no se toma en serio porque no parece tan amenazante. Pero están comunicando exactamente lo mismo que otros perros: que algo les incomoda.
Ignorarlo no mejora nada. Es mejor analizar cuál podría ser la causa y resolver el problema.
Los perros no solo se comunican a través del gruñido. También muestran otras señales como lamerse el hocico, bostezar o desviar la mirada. ¡Vale mucho la pena conocerlas!
Las señales de calma son expresiones de lenguaje corporal que los perros usan para evitar o reducir el estrés, la incomodidad o el conflicto. También pueden servir para señalar paz, para tranquilizarse a sí mismos o para calmar a otros perros (y personas). Reconocer estas señales es muy útil, ya que te dan información sobre el bienestar y los sentimientos de tu perro.
Estas son algunas de las señales de calma más frecuentes en los perros:
Por ejemplo, si llamas a tu perro y se sienta y bosteza, probablemente te está mostrando que está inseguro o en conflicto. Quizás no sabe cómo reaccionar o no entiende la orden. Reconocer y comprender estas señales te ayudará a responder mejor a las necesidades de tu perro y a evitar posibles conflictos. Además, fortalece el vínculo entre tú y él.
Mirada fija, pelo erizado, orejas rígidamente hacia adelante, dientes al descubierto y cola levantada son señales de alerta. ¡La seguridad es lo primero!
Es fundamental reconocer las señales y el lenguaje corporal de tu perro para evitar situaciones peligrosas. Un perro que está enojado o alterado y podría querer morder suele mostrar una combinación de señales corporales. Ten en cuenta que no todos los perros agresivos muestran estas señales y que no todos los perros que las muestran van a morder necesariamente.
Estas son algunas señales que pueden indicar que un perro está agresivo o podría morder:
No intentes calmar al perro acariciándolo ni lo mires directamente a los ojos, ya que puede percibirlo como una amenaza. En lugar de eso, aléjate despacio y con tranquilidad. Para los dueños de perros, es importante detectar las señales de agresión a tiempo y trabajar con un adiestrador profesional o consultor conductual para abordar y resolver el problema.
Como ves, hay mucho que tener en cuenta. Pero igual de importante es reaccionar correctamente para calmar la situación. Lo primero es mantener la calma y no entrar en pánico. Los movimientos lentos ayudan mucho más.
Respira hondo varias veces y piensa con tranquilidad qué vas a hacer. Sé amable con tu perro y no lo regañes. Lo mejor es retroceder unos pasos. Tu perro probablemente solo se siente acorralado y necesita más espacio. Si giras ligeramente el cuerpo hacia un lado, entenderá que no tienes intención de atacarlo.
No le demuestres que eres dominante. Eso solo lo inquieta más. Una postura corporal relajada puede hacer maravillas. Quizás le ayude si le das órdenes que ya conoce. Esto solo funciona, claro, si lo han practicado antes. Órdenes sencillas como "Siéntate" y "Échate" pueden distraerlo.
Le resultan familiares y se sentirá más tranquilo de inmediato. Incluso decir su nombre con calma puede reconfortarlo. Pero asegúrate de que no suene demasiado severo. Si no sabes bien cómo reaccionar: simplemente aléjate y disuelve la situación de conflicto.
De esa forma, ambos pueden calmarse y tú puedes pensar qué hacer mejor la próxima vez. Si tu perro te gruñe con frecuencia, deberías considerar trabajar en su adiestramiento.
A veces estas situaciones pueden evitarse sin más. Pero si tu perro gruñe con facilidad, algunos ejercicios pueden ayudar mucho. Lo primero es comprender el gruñido en cada contexto y reaccionar de forma adecuada. Veamos distintas situaciones y cómo puedes actuar:
Cuando tu perro gruñe durante el juego, puede significar cosas distintas. A menudo es simplemente una expresión de excitación y alegría. Es importante evaluar el lenguaje corporal de tu perro en su conjunto y no quedarte solo con el gruñido de forma aislada.
Lo que podría significar el gruñido:
Invitación al juego: Muchos perros gruñen para expresar su alegría e invitarte a ti o a otros perros a jugar.
Excitación: A veces el juego se pone muy intenso y el gruñido es simplemente una señal de emoción.
Agobio: Cuando el juego se vuelve demasiado brusco o el perro se siente acorralado, gruñir también puede ser señal de incomodidad o agobio.
Protección de juguetes: Cuando están jugando con un juguete, tu perro puede gruñir para "defender" su juguete. Puede ser algo inofensivo, pero si se vuelve demasiado intenso, puede convertirse en protección de recursos.
Lo que puedes hacer:
Observa el lenguaje corporal: Fíjate también en el cuerpo de tu perro. ¿Está suelto y mueve la cola? Entonces probablemente está relajado y disfrutando. Sin embargo, si tiene movimientos rígidos, el pelo erizado o te mira fijamente, puede ser señal de estrés o agresión.
Interrumpe el juego: Si no tienes claro si el gruñido es juguetón o no, interrumpe brevemente el juego. Puedes pedirle a tu perro que se siente o se quede quieto un momento. Así ambos se relajan y pueden retomar después.
Fomenta el juego tranquilo: Intenta mantener el juego calmado y controlado. Las persecuciones desenfrenadas o el tira y afloja pueden sobreexcitar a algunos perros. Incorpora sesiones de adiestramiento dentro del juego dándole órdenes entre medio.
Adiestramiento: Si tu perro gruñe con frecuencia o notas señales de agresión, consulta con un adiestrador profesional o una escuela canina. Ahí puedes aprender a comprender y manejar mejor su comportamiento.
Cuando un cachorro gruñe, muchos dueños se preocupan. Sin embargo, es importante entender que los cachorros, al igual que los perros adultos, gruñen para comunicarse. A continuación, algunas razones por las que un cachorro podría gruñir y consejos sobre cómo actuar:
Posibles razones para gruñir:
Inseguridad y miedo: Los cachorros son pequeños exploradores, pero a veces se sienten sobrepasados o asustados ante ciertas situaciones.
Juego: Gruñir durante el juego a veces es completamente normal y forma parte de un desafío juguetón.
Dolor: Tu cachorro puede tener dolor o sentirse mal, sobre todo si gruñe cuando lo tocas en un punto determinado.
Protección de recursos: Los cachorros a veces gruñen para defender sus juguetes, su comida o un lugar de descanso en particular.
Lo que puedes hacer:
Evalúa la situación: Primero intenta identificar la causa del gruñido. ¿Tiene que ver con el juego? ¿Le duele algo? ¿Está defendiendo algo?
Mantén la calma: El castigo o el regaño no son la solución, ya que solo aumentan el miedo o la inseguridad del cachorro. Mantén la calma y responde con paciencia.
Adiestramiento positivo: Usa el refuerzo positivo para enseñarle los comportamientos deseados. Por ejemplo, si gruñe cuando te acercas a su comida, demuéstrale que no eres una amenaza para sus recursos agregando algo rico a su plato mientras te aproximas.
Socialización: Una buena socialización en los primeros meses de vida es muy importante. Asegúrate de que tu cachorro tenga muchas experiencias positivas con distintas personas, lugares y otros animales.
Busca asesoría: Si el gruñido se vuelve problemático o no sabes cómo manejarlo, consulta con un adiestrador o consultor conductual. Es mejor pedir ayuda a tiempo que dejar que una conducta no deseada se arraigue.
Evita la fuerza: No obligues a tu cachorro a estar en situaciones que le incomodan. Por ejemplo, si gruñe cuando intentas cargarlo, puede que tenga miedo o se sienta inseguro. Respeta sus límites y trabaja despacio y con paciencia para superar sus inseguridades.
Cuando tu perro gruñe a otros perros, está intentando comunicarse con ellos. Gruñir puede tener distintos significados y muchas veces depende del contexto y la personalidad de tu perro.
Posibles razones para gruñir a otros perros:
Inseguridad y miedo: El perro se siente amenazado o inseguro frente al otro perro y pone una barrera entre él y la posible amenaza a través del gruñido.
Protección territorial o de recursos: Cuando otro perro se acerca a un territorio o recurso (por ejemplo, juguete, comida) que tu perro considera "suyo", puede gruñir para defenderlo.
Jerarquía social: Los perros a veces intentan establecer su posición social en el grupo mediante el lenguaje corporal, incluido el gruñido.
Comportamiento reactivo: Algunos perros han aprendido de experiencias negativas pasadas a reaccionar de forma exagerada ante otros perros.
Lo que puedes hacer:
Mantén la distancia: Cuando notes que tu perro empieza a gruñir o muestra señales de incomodidad, crea distancia entre ambos perros. Esto le da espacio a tu perro y ayuda a prevenir posibles conflictos.
Mantén la calma: Si estás nervioso o tenso, tu perro percibe esas emociones y también se pone tenso. Intenta mantenerte tranquilo y relajado.
Adiestramiento: Considera hacer adiestramiento "Mira Eso" (LAT) o "Adiestramiento de Ajuste Conductual" (BAT) con tu perro. Estas técnicas ayudan a los perros a gestionar mejor los estímulos que desencadenan su conducta reactiva.
Socialización: Si tu perro gruñe, especialmente si es joven o cachorro, una socialización suave y controlada puede ser de gran ayuda. Organiza sesiones de juego con perros bien socializados, pacientes y tolerantes.
Ayuda profesional: Si el gruñido ocurre con frecuencia o parece agresivo, conviene consultar a un adiestrador profesional o consultor de comportamiento animal. Pueden ofrecerte técnicas y estrategias concretas para mejorar la conducta de tu perro.
Evita los parques para perros: Si tu perro gruñe a otros perros con regularidad, los parques caninos muy concurridos quizás no sean el mejor lugar para él. Busca mejor lugares más tranquilos donde puedas controlar mejor las interacciones. ¿Te parece demasiado teórico? Si prefieres un enfoque visual, nuestra app ofrece guías en video paso a paso para enseñar a tu perro a manejar los encuentros con otros perros. Descubre más sobre nuestra app aquí.
Tanto "Mira Eso" (LAT) como "Adiestramiento de Ajuste Conductual" (BAT) son métodos de adiestramiento positivo diseñados para ayudar a perros reactivos o miedosos a responder mejor ante los estímulos. Permiten que los perros manejen situaciones estresantes de forma calmada y controlada.
Cómo funciona:
Cómo funciona:
Ambas técnicas, LAT y BAT, buscan cambiar la respuesta emocional del perro ante un estímulo. En lugar de sentir miedo, frustración o excitación, los perros aprenden con estos métodos a sentirse seguros y tranquilos incluso frente a un posible factor de estrés.
Eso sí, hay que recalcar que ambos métodos requieren paciencia, constancia y, en muchos casos, la guía de un adiestrador experimentado.
Cuando un perro gruñe a las visitas, es lógico que te preocupes. Sin embargo, es importante entender que los perros se comunican a través del gruñido y buscan expresarnos sus sentimientos o preocupaciones. Estas son algunas posibles razones y consejos sobre cómo actuar:
Posibles razones para gruñir a las visitas:
Inseguridad y miedo: Tu perro puede sentirse inseguro o ansioso, especialmente si no está acostumbrado a recibir mucha gente o ha tenido malas experiencias.
Instinto territorial: Algunos perros consideran su hogar como su territorio y sienten la necesidad de defenderlo.
Celos o necesidad de atención: Algunos perros gruñen porque están celosos o sienten que la visita altera su vínculo contigo.
Sobreestimulación: Demasiados sonidos, olores o movimientos pueden abrumar a ciertos perros.
Lo que puedes hacer:
Preparación: Antes de que lleguen las visitas, sal a pasear o juega con tu perro para que gaste el exceso de energía. Un perro cansado suele estar más tranquilo. Presentación: Permite que tu perro y la visita se conozcan en un espacio neutral o al aire libre. Esto puede ayudar a minimizar la conducta territorial.
Espacio seguro: Dale a tu perro un refugio tranquilo, como una habitación apartada o un rincón, donde pueda relajarse cuando se sienta sobrepasado.
Asociación positiva: Usa premios o juguetes para crear experiencias positivas con las visitas. Por ejemplo, deja que la visita le ofrezca premios al perro.
Adiestramiento: Considera si un adiestramiento profesional sería beneficioso. Un adiestrador puede enseñarte ejercicios y técnicas concretas para mejorar el comportamiento de tu perro. Establece reglas: Explica a tus invitados cómo deben comportarse con tu perro; por ejemplo, sin movimientos bruscos ni acorralar al perro. Mantén el control: Si sabes que tu perro tiende a gruñir a las visitas, mantenlo con correa o en otra habitación hasta que se haya calmado. Descarta razones médicas: En algunos casos, el dolor o problemas de salud pueden estar detrás del cambio de comportamiento. Una visita al veterinario puede aclarar si hay causas físicas.
Cuando tu perro gruñe a los niños, es comprensible que todos se preocupen. Sin embargo, gruñir es una herramienta de comunicación clave para tu perro. Indica que se siente incómodo, amenazado o inseguro. Estas son algunas posibles razones, soluciones y consejos sobre cómo actuar:
Posibles razones para gruñir a los niños:
Comportamiento impredecible de los niños: Los niños suelen ser ruidosos, se mueven rápido y de forma inesperada. Esto puede resultar inquietante o amenazante para los perros.
Malas experiencias: Si el perro ha tenido algún encuentro negativo con un niño en el pasado, eso podría explicar su comportamiento actual.
Instinto protector: Algunos perros son muy protectores con sus dueños y podrían ver a los niños como una posible amenaza.
Terreno desconocido: Los niños huelen distinto, suenan distinto y se comportan de manera diferente a los adultos. Un perro que no convive habitualmente con niños puede encontrarlos extraños e inquietantes.
Lo que puedes hacer:
Supervisa todas las interacciones: Nunca dejes a tu perro sin supervisión con niños, aunque se le considere amigable. Educa a los niños: Enséñales cómo comportarse con los perros: con calma, sin movimientos bruscos y sin acorralar al perro. Deben aprender a no mirarlo fijamente, no acariciarlo por encima de la cabeza y no asustarlo.
Crea asociaciones positivas: Asocia la presencia de los niños con cosas agradables. Dale a tu perro premios o juguetes cuando haya niños cerca para que aprenda que los niños significan algo bueno.
Espacio de retiro: Asegúrate de que tu perro tenga un lugar seguro al que pueda ir cuando todo sea demasiado para él.
Desensibilización: Con la guía de un adiestrador experimentado, puedes acostumbrar poco a poco a tu perro a los niños en un entorno controlado. Esto debe hacerse con mucho cuidado y sin presionarlo. Descarta causas médicas: A veces el dolor u otros problemas de salud pueden afectar la conducta de un perro. Una visita al veterinario puede ayudar a descartar causas físicas. Ayuda profesional: Si el problema persiste o no sabes cómo proceder, busca la ayuda de un adiestrador profesional o especialista en comportamiento.
Quizás tiene un punto dolorido o simplemente quiere que lo dejen tranquilo. Respeta sus señales y dale el espacio que necesita. Cuando tu perro gruñe mientras lo acaricias, está intentando decirte algo. Estas son algunas razones y estrategias:
Posibles razones para gruñir al ser acariciado:
Dolor o molestia: Tu perro podría tener dolor en alguna zona y gruñir cuando lo tocas ahí.
Asociaciones negativas: Si tu perro ha tenido malas experiencias con el contacto físico o lo trataron con demasiada brusquedad, podría percibir las caricias como amenazantes. Inseguridad o miedo: Algunos perros son inseguros o miedosos en general, especialmente si no fueron bien socializados o vivieron malas experiencias.
Sorpresa: Si tocas a tu perro de repente mientras duerme o descansa, puede gruñir por la sorpresa.
Lo que puedes hacer:
Visita al veterinario: Si sospechas que el dolor podría ser la causa, lleva a tu perro al veterinario. Acercamiento pausado: Cuando quieras acariciarlo, acércate despacio y háblale en voz baja. Así puede prepararse para el contacto.
Crea asociaciones positivas: Empieza con toques cortos y suaves en las zonas que le gustan y prémialos después. Ve alargando las caricias poco a poco mientras sigues con el refuerzo positivo.
Respeta sus límites: Si tu perro te muestra que no quiere que lo acaricien, respétalo. No intentes forzarlo ni convencerlo.
Fíjate en su lenguaje corporal: Antes de tocarlo, observa su lenguaje corporal. Orejas relajadas, cola en movimiento y cuerpo distendido son buenas señales. Pero si muestra señales de calma como lamerse el hocico, bostezar o desviar la mirada, quizás no esté de humor para caricias. Adiestramiento: Un adiestrador profesional o especialista en comportamiento puede ayudarte a encontrar la causa del gruñido y recomendarte ejercicios y técnicas concretas para mejorar la conducta de tu perro. En definitiva, es importante recordar que no todo gruñido es señal de agresión. Es una herramienta de comunicación. Tu perro está expresando lo que siente o lo que le preocupa. Depende de ti descubrir qué provoca esos sentimientos y cómo ayudarlo a sentirse más seguro y cómodo.
Observa a tu perro e intenta descubrir por qué gruñe.
Recuerda siempre que no deberías tratar de impedir que tu perro gruña. Es una herramienta de comunicación y una señal de advertencia clave. Puede tener consecuencias mucho peores si deja de gruñir por completo.
Eso sí, hay situaciones donde tu perro no debería gruñir. Si le gruñe a niños pequeños, por ejemplo, o si cualquier cosa lo hace gruñir, es hora de tomar medidas. Para eso hace falta un trabajo conjunto: tú puedes evitar algunas situaciones incómodas para tu perro, y a cambio, él tiene que aprender a tolerar ciertas cosas.
Si tu perro gruñe a otros perros, ya no deberías dejarlo sin supervisión con ellos. Si los desconocidos lo asustan, ya no debería ser acariciado ni mimado por extraños. Esto es especialmente importante con niños pequeños.
También puedes evitar ciertas situaciones en las que te gruñe a ti. Por ejemplo, ya no te inclines sobre él ni te acerques demasiado mientras come. Con el tiempo irás descubriendo qué le gusta a tu perro y qué no. Así podrás evitar con más facilidad las situaciones que le resultan incómodas.
Es fundamental observar a tu perro especialmente en esos momentos. Porque incluso antes de gruñir, envía señales corporales. Estas señales varían de un perro a otro. Cuando conoces bien a tu perro y detectas rápido cuándo algo es demasiado para él, puedes cambiar la situación a tiempo.
A veces tu perro también necesita acostumbrarse a ciertas cosas. Si gruñe cuando lo cepillas, por ejemplo, ve practicando con suavidad. Acarícialo antes y durante el cepillado. Sin exagerar. Esto le demuestra que no duele y que incluso puede ser agradable.
Deberías reaccionar con calma, ganar algo de distancia y eliminar aquello que provoca el gruñido. Bajo ningún concepto deberías presionar más a tu perro ni castigarlo. Solo está intentando mostrarte, a través del gruñido, que se encuentra en una situación incómoda.
Básicamente, el gruñido es un medio de comunicación. Quiere mostrarte que algo de la situación actual tiene que cambiar. Quizás lo acorralaste demasiado o lo molestaste mientras comía. Gruñir también puede ser señal de dolor o enfermedad.
Durante el juego brusco y las sesiones de diversión, tu perro puede gruñir. La mayoría de las veces es una señal de juego, no de agresión. Es una expresión de excitación y alegría. Mientras el juego no se vuelva demasiado brusco y ambos se diviertan, no hay motivo de preocupación. Pero también podría ser que tu perro tenga miedo de que le quiten algo y por eso gruña.
Esto también puede ser señal de que se siente incómodo o amenazado.
Gruñir es una forma normal de comunicación para tu perro. Lo usa para mostrar que la situación le resulta incómoda. Si empieza a gruñir hasta por cosas mínimas, entonces sí es un problema de comportamiento y debes tomar medidas. Más detalles en el artículo.
No, también puede ser amistoso o juguetón. No todo gruñido es agresivo. Algunos perros gruñen cuando se sienten muy a gusto o cuando les rascas. Es como el ronroneo de un gato.
Gruñir es un comportamiento normal en los perros. Lo usan para mostrar que algo es demasiado para ellos o que se sienten acorralados. Aun así, no deberías tomarlo a la ligera, sino pensar en cómo evitarlo la próxima vez.
Cuando tu perro te gruñe, lo más importante es mantener la calma y nunca regañarlo. Es mejor dar unos pasos atrás y tranquilizarte. Al cabo de un rato, tu perro también se sentirá mejor.
A medida que vayas ganando su confianza poco a poco, te gruñirá cada vez menos. Encuentren juntos la manera de manejar estas situaciones. Si nada de esto funciona, lo mejor es acudir a un veterinario que también trabaje como terapeuta conductual.
Así se puede determinar si el gruñido tiene una causa física, como dolor, o si se necesita terapia conductual. Un perro que gruñe puede resultar inquietante para nosotros. Pero con comprensión, paciencia y la reacción adecuada, podemos ayudar a nuestro compañero de cuatro patas y evitar conflictos.
Cada perro es único y es nuestra responsabilidad como dueños aprender su lenguaje y responder de forma adecuada. Solo así podemos construir una relación profunda y de confianza con nuestro compañero de cuatro patas.