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Entrenamiento anti-caza: canalizar el instinto en vez de reprimirlo

El comportamiento de caza es genético y no se puede borrar, pero sí canalizar. El entrenamiento anti-caza empieza con el control de impulsos (mantener el 'echado' bajo distracción), pasa por el entrenamiento de llamada con correa de arrastre y se consolida en el día a día mediante el entrenamiento de orientación. Las señales de alerta tempranas: orejas hacia adelante, el cuerpo se tensa. Quien reacciona en ese momento todavía tiene a su perro.

Un perro de pelo largo marrón y blanco corre lleno de energía sobre un prado verde. Al fondo hay árboles.

El perro ve un corzo, una ardilla o una liebre y sale corriendo. En ese momento ya no es accesible, porque durante la caza se liberan endorfinas. La persecución en sí misma es la recompensa, sin importar si alcanza a la presa o no. Justamente por eso los premios normales no bastan como contrapeso. El entrenamiento anti-caza actúa a un nivel más profundo: el perro aprende a controlar el impulso y a orientarse hacia ti antes de que se active el modo caza. El concepto que acuñó la adiestradora canina Pia Gröning se basa en el control de impulsos en lugar de la corrección.

Lo más importante en breve
  • El instinto de caza es genético y no se puede eliminar con entrenamiento, solo canalizar
  • Especialmente marcado en beagle, teckel, braco alemán de pelo corto, terriers y galgos
  • La obediencia básica (sentado, echado, quieto, junto) es un requisito
  • Correa larga y arnés de pecho hasta que la llamada esté asentada
  • El entrenamiento dura meses y después hay que repasarlo con regularidad
  • Si el instinto es muy marcado: guía profesional de un adiestrador canino

Por qué cazan los perros

Un perro marrón nada en el agua y lleva un pájaro grande en el hocico.

La caza está en la genética. Los perros descienden de los lobos, que se alimentaban de presas. Algunas razas fueron criadas específicamente para la caza: el beagle para perseguir liebres, el teckel para la caza en madrigueras, el braco alemán de pelo corto para muestra, los terriers para cazar ratas, los galgos para la persecución a la vista. En estas razas el instinto es especialmente fuerte. Pero todo perro tiene cierta predisposición a la caza.

Los desencadenantes son los objetos en movimiento: animales salvajes, corredores, ciclistas, pájaros que revolotean. El perro fija la vista en el objetivo, el cuerpo se tensa y, al instante siguiente, sale corriendo. Durante la caza, el cuerpo libera endorfinas. Cazar se siente tan bien que el perro ignora todo lo demás: llamadas, silbidos, otros perros. Eso convierte el comportamiento en algo no deseado. Por eso un simple "¡Ven!" no funciona en ese estado.

El peligro: cruza una carretera corriendo, se lesiona en el terreno o acosa a animales salvajes hasta el agotamiento. En muchos estados federados, los cazadores pueden abatir a perros que cazan furtivamente.

Requisitos

Antes de empezar a montar el entrenamiento, la obediencia básica debe estar asentada. Un perro que en condiciones normales no reacciona al "Aquí" o al "Echado" mucho menos lo hará con un corzo pasando por delante.

Órdenes básicas. Sentado, Echado, Quieto, Junto y una llamada fiable deben funcionar en un entorno con pocas distracciones. Eso forma la base sobre la que se apoya todo este entrenamiento. Quien aún no haya desarrollado la obediencia básica encontrará por dónde empezar en el adiestramiento canino.

Correa de arrastre y arnés de pecho. Mientras la llamada no esté asentada de forma fiable, el perro va con una correa de arrastre (de 5 a 10 metros). Sujétala siempre al arnés de pecho, nunca al collar. Si el perro salta a toda velocidad contra la correa, el arnés reparte la fuerza por el cuerpo en lugar de concentrarla en el cuello.

Recompensa de alto valor. Cazar libera hormonas de la felicidad. El contrapeso tiene que ser igual de fuerte. El pienso seco normal no basta. Carne fresca, paté de hígado, panza o el juguete favorito absoluto. La recompensa tiene que ser tan atractiva que el perro realmente se aparte del animal salvaje.

Entrenamiento en 3 pasos

Una persona con chaqueta y gorro está de pie en un campo y sostiene una correa larga. A su lado hay un perro pequeño y negro con un arnés naranja.

Paso 1: desarrollar el control de impulsos. El perro aprende a percibir un estímulo sin reaccionar de inmediato. Esto empieza en casa: coloca premios en el suelo y haz que espere hasta que tú los liberes. Después súbelo de nivel afuera: que se eche, pasa por delante de él, rodéalo, aléjate. Aumenta la distancia y la duración de forma gradual. Cuando se mantenga echado de forma fiable bajo distracción (otros perros, ruidos, olores), la base está puesta.

Paso 2: entrenamiento de llamada con correa. En el paseo, usa la correa. Cuando el perro fija la vista en un animal salvaje pero aún no ha salido corriendo: da la llamada. Si reacciona, dale de inmediato la recompensa de alto valor. Si no reacciona, frena con la correa (sin tirones bruscos) y guíalo con calma hacia ti. Luego, la próxima vez, aumenta la distancia al estímulo y ponlo más fácil. El momento decisivo es antes de que salga corriendo. Si ya ha cogido carrerilla, la llamada es casi imposible, porque las endorfinas lo cubren todo. Por eso aprende a leer las señales tempranas: orejas hacia adelante, el cuerpo se tensa, la mirada fija.

Paso 3: consolidar en el día a día. Cuando la llamada funcione en lugares conocidos, cambia de sitios. Otros caminos, otras horas del día, otras especies de animales salvajes. Cada situación nueva es un reto nuevo, porque a los perros les cuesta generalizar. En paralelo, incorpora el entrenamiento de orientación: en los paseos, cambia de dirección sin llamar. Escóndete detrás de un árbol cuando no esté atento. Así aprende a mirarte con regularidad, en vez de irse por su cuenta.

Tu plan de entrenamiento

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Actividad alternativa

Una persona sostiene con delicadeza la cara de un perro sobre un prado verde. El perro tiene la lengua fuera y mira satisfecho.

Un perro con motivación de caza necesita una actividad que canalice su instinto por vías dirigidas. El deporte canino ofrece justamente eso: ejercicio físico, concentración y trabajo en equipo con el dueño.

El cobro y el trabajo con dummy aprovechan el instinto de presa de forma dirigida. El perro puede buscar, cazar y traer, pero según tus reglas. El mantrailing (búsqueda de personas) exige a la nariz sin alimentar el instinto de presa. El agility mejora la concentración y el vínculo al mismo tiempo.

El silbato para perros es una herramienta útil en el entrenamiento anti-caza. Salva distancias mayores que la voz humana y suena siempre igual, independientemente de la excitación o la emoción. Condiciona el sonido del silbato en casa (silbato = recompensa de alto valor) y luego úsalo afuera.

¿Prestaste atención?

Pregunta 1 de 3

¿Se puede eliminar por completo el instinto de caza en el perro?

Los ejercicios de este artículo son un extracto del curso de Hundeo «Obediencia básica». En Hundeo Pro encuentras todas las lecciones como videoguía con una construcción paso a paso, además de seguimiento del entrenamiento y, ante cualquier problema, ayuda personal de adiestradores de verdad.

Preguntas frecuentes

¿Se puede eliminar por completo el comportamiento de caza en el perro?

No. El comportamiento de caza es genético y no se puede borrar. Con este enfoque, el perro aprende a controlar el impulso y a orientarse hacia ti, en vez de salir corriendo a ciegas.

¿Qué razas de perro tienen una predisposición a la caza especialmente marcada?

Beagle, teckel, braco alemán de pelo corto, terriers y galgos fueron criados para la caza. Pero todo perro tiene cierta predisposición a la caza, independientemente de la raza.

¿A partir de qué edad debería empezar con el entrenamiento anti-caza?

El control de impulsos y la obediencia básica desde la etapa de cachorro. El entrenamiento propiamente dicho con correa larga, en cuanto la obediencia básica esté asentada. Los perros mayores también pueden aprenderlo, pero lleva más tiempo.

¿Cuánto dura el entrenamiento anti-caza?

El entrenamiento de llamada puede durar meses. Incluso después de terminarlo con éxito hay que repasarlo con regularidad para que la llamada siga siendo fiable en situaciones de caza.

¿Qué hago si mi perro ya no reacciona en pleno frenesí de caza?

Usa la correa para detener al perro. La próxima vez, mantén más distancia del estímulo y practica la llamada en una situación más fácil. La clave está en reaccionar antes de que salga corriendo, no después.

Anja Boecker

Escrito por

Anja Boecker

Adiestradora canina, consultora de comportamiento y autora

Adiestradora canina en MúnichConsultora de comportamiento canino (IHK)Docente y autora

Anja Boecker es adiestradora canina en Múnich, consultora de comportamiento (IHK), docente y autora. En su escuela canina CityDogs trabaja con equipos persona-perro y ayuda a los dueños a entender mejor el lenguaje corporal, el adiestramiento diario y los problemas de conducta.

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