¿A tu perro le cuesta relajarse? ¿Los viajes largos lo estresan? ¿Quieres poder viajar con él sin problemas? Ya sea un viaje en coche al veterinario o cualquier otra situación, en este artículo vas a aprender cómo usar el transportín para crear un refugio seguro para tu compañero.

Puntos clave
¿Quieres un perro tranquilo en cualquier situación? Entonces el adiestramiento con transportín es fundamental tanto para ti como para tu perro.
Con el adiestramiento con transportín, tu perro aprende a ver el transportín como su refugio y a valorarlo. Dentro de ese espacio, se siente seguro y puede relajarse.
El transportín como refugio funciona tanto en casa como de viaje, facilitando la vida de los dos.
En casa, el transportín es un rincón de descanso donde tu perro puede retirarse cuando hay visitas ruidosas o demasiados estímulos.
De viaje, el transportín se convierte en su hogar portátil. Así, tu perro siempre lleva consigo su espacio seguro, incluso en lugares desconocidos.
En los viajes en coche o en avión, tu perro necesita ir asegurado. Si a tu perro le gusta su transportín, el trayecto le resulta mucho menos estresante.
El transportín también tiene ventajas para ti: puedes usarlo para practicar la separación. Si tu perro se siente cómodo dentro, se mantendrá tranquilo en casa, en un hotel o en el coche.
Cuando tu perro se pone nervioso, puedes ayudarlo a calmarse en el transportín. Lo mismo ocurre cuando necesita reposo. Algunas lesiones o heridas posquirúrgicas solo sanan bien si el perro no se mueve de más.
Hay perros a los que no les gustan otros perros o los perros desconocidos. Dentro del transportín, tu perro puede estar en la misma habitación que otros perros sin problemas.
También puedes usar el transportín para apartar a tu perro de ciertas situaciones de forma segura y cómoda. Por ejemplo, cuando está mordiendo los muebles o alguien lo está molestando.
A la hora de presentar perros que no se conocen, el transportín aporta seguridad durante el encuentro.
Nunca mandes a tu perro al transportín como castigo. El transportín siempre debe estar asociado con experiencias positivas.
El adiestramiento debe ser gradual y con mucha paciencia. Solo así el transportín se convertirá en una herramienta valiosa en el día a día con tu perro.
La elección del transportín adecuado depende de varios factores. Lo primero: el tamaño debe ir acorde con tu perro. Tu perro tiene que poder acostarse cómodamente, darse la vuelta y ponerse de pie sin dificultad.
Un transportín demasiado pequeño puede agobiar a tu perro, mientras que uno demasiado grande puede no darle esa sensación de protección.
El tipo de transportín también depende de las necesidades y preferencias de tu perro. Existen transportines de alambre, de plástico y de tela. Los de alambre son resistentes y duraderos, pero ofrecen menos privacidad.
Los de plástico son más ligeros, lo que los hace ideales para el transporte. Los de tela son los más cómodos, aunque no tan resistentes.
Fíjate también en la ventilación. El transportín debe tener suficientes aberturas para que el aire circule bien.
No te olvides de poner una manta o cojín suave dentro para que tu perro esté a gusto. También puedes añadir su juguete o manta favorita para que el espacio le resulte más familiar.
Al final, lo importante es que elijas el transportín pensando en las necesidades y la comodidad de tu perro.
Para viajar en avión se necesitan transportines específicos de plástico rígido. Consulta con tu aerolínea antes de volar con tu perro para saber cuál necesitas exactamente.
Para el coche, los transportines de plástico rígido o aluminio son los más adecuados. Son resistentes e higiénicos, ya que se limpian con facilidad.
Para perros pequeños, los transportadores de tela funcionan muy bien. Su ventaja es que una sola persona puede manejarlos sin problema.
Como refugio portátil, tanto los transportines de alambre como los de tela son buenas opciones. Los de tela tienen la ventaja de ser muy ligeros.
Ambos tipos ofrecen suficiente espacio y son fáciles de montar en casa o en un hotel. La ventaja de los de alambre es que son prácticamente indestructibles, incluso si tu perro se pone inquieto.
Puedes acostumbrar a tu perro a dormir en el transportín. Puede ser un lugar cómodo, seguro y tranquilo para descansar. Le da a tu perro un sitio fijo para dormir que le aporta estructura y seguridad.
Cuando tu perro se haya acostumbrado al transportín, se retirará allí por su cuenta cuando necesite descansar. Eso sí, asegúrate de que el transportín esté siempre abierto para que pueda entrar y salir cuando quiera.
Dormir en el transportín nunca debe ser algo forzado. Es fundamental que el transportín sea un lugar agradable, siempre asociado con experiencias positivas.
La ubicación del transportín depende de las necesidades de tu perro y de cómo esté distribuida tu casa. Muchos dueños lo colocan en la sala, ya que es donde más tiempo pasan. Así, tu perro puede descansar en el transportín sin dejar de estar cerca de ti.
La sala suele tener espacio suficiente para colocar el transportín. Es fundamental elegir un lugar tranquilo donde tu perro no esté expuesto constantemente a ruido o movimiento. El transportín no debe estar en un lugar donde haga demasiado calor ni demasiado frío, y debe tener buena luz pero sin sol directo.
Si tu perro prefiere un rincón más apartado, el dormitorio u otra habitación silenciosa puede ser buena opción. A algunos perros les gusta retirarse a zonas más tranquilas para dormir.
También puede ser útil colocar el transportín cerca de la puerta si quieres acostumbrar a tu perro a quedarse ahí cuando sales de casa.
En definitiva, elige la ubicación que mejor funcione para los dos.

Paso a paso, irás acostumbrando a tu perro al transportín. Ten paciencia y combina el adiestramiento con refuerzo positivo: elogios y premios. No pierdas de vista el objetivo: que tu perro aprenda a valorar el transportín como su refugio seguro. Con esta guía, puedes ir acostumbrando poco a poco a tu perro adulto o cachorro:
Coloca el transportín abierto en la habitación que elijas durante unos días. Pon premios delante del transportín y felicita a tu perro cuando muestre interés.
Para que tu perro entre y asocie el paso con algo positivo, vuelve a usar premios. Esta vez, ponlos dentro del transportín. Al principio, colócalos cerca de la entrada. Conforme avance el adiestramiento, ve moviéndolos hacia el fondo. Felicita a tu perro cada vez que entre.
Cuando tu perro entre al transportín, combina el paso 2 con una orden de tu elección, como "caja". Di la orden justo antes de que entre. Si quieres que también aprenda una orden para salir, haz lo mismo: en el momento en que salga, di la orden (por ejemplo, "fuera"). Para avanzar: antes de poner el premio dentro, di la orden. En el siguiente paso, pídele que entre solo con la orden. Solo cuando esté dentro recibe el premio.
Cuando tu perro entre al transportín por voluntad propia, ya puedes cerrar la puerta. Mantenlo entretenido adentro con juguetes o comida para que disfrute estar ahí. Al principio, cierra la puerta solo unos instantes y felicítalo con entusiasmo. Después, vuelve a abrir.
Cuando tu perro acepte que cierras la puerta, ve aumentando el tiempo que pasa dentro. Pon juguetes y comida que lo mantengan entretenido más rato. La carne deshidratada y las barritas para masticar funcionan muy bien. Un Kong relleno es ideal como juguete. Quédate sentado junto al transportín mientras practicas. Mantén la calma: descansa o lee un libro.
Si notas que tu perro se está cansando, invítalo a entrar al transportín. Siéntate frente a él. Repite esto varias veces. Así, tu perro irá asociando el transportín con un lugar perfecto para relajarse.
¿Tu perro está tumbado tranquilo en su transportín? ¡Perfecto! Ahora muévete por la habitación. Camina de un lado a otro, pero sin salir. Si tu perro se mantiene tranquilo, sal brevemente de la habitación. Si se pone nervioso, vuelve a sentarte junto al transportín hasta que se calme.
Ve aumentando las duraciones poco a poco.
Cuando tu perro descanse tranquilo en el transportín, ya puedes irte sin necesidad de dejar comida dentro.
Los premios sirven para hacer el transportín atractivo al principio. Cuando tu perro aprenda a valorar el transportín como su refugio, ya no los necesitará. Puedes darle comida de vez en cuando dentro, pero no debe esperarla cada vez que entra.
Con estos consejos, el adiestramiento con transportín será fácil y relajado para todos.
Crea un ambiente relajado. Ten tiempo y paciencia. La energía nerviosa, las prisas y el estrés se le transmiten a tu perro. Practica el adiestramiento en un ambiente tranquilo. Planifica tiempo suficiente para cada sesión. Fíjate en cómo te sientes tú: si estás estresado, tu perro tampoco se va a relajar. Haz sesiones cortas y apuesta por la repetición.
Coloca el transportín en un rincón tranquilo Tu perro se relaja y descansa en el transportín. Así que asegúrate de que esté en un rincón tranquilo de tu casa. Evita ubicaciones donde la gente pase constantemente por al lado.
Respeta el transportín como el refugio de tu perro Cuando tu perro se meta en el transportín a descansar, déjalo tranquilo. Asegúrate de que tanto tu familia como las visitas lo respeten también.
Haz el transportín acogedor Tu perro va a ver el transportín como una especie de guarida. Para que esté lo más a gusto posible, pon su manta favorita dentro. Asegúrate de que la puerta no se cierre de golpe y lo asuste. Algunos transportines son ruidosos por su material y pueden traquetear. En esos casos, coloca primero una manta debajo para amortiguar el ruido.
Elogia, elogia y elogia No escatimes en elogios durante el adiestramiento para que tu perro aprenda a querer su transportín.
Algunos perros se benefician de un transportín cubierto Un transportín cubierto ayuda a tu perro a relajarse. Se siente protegido de los estímulos del entorno, como las manos de los niños tratando de meter la mano.
"¿Me quedo o me salgo?" — Con un transportín cubierto, esa pregunta deja de existir para tu perro. Simplemente descansa.
Como regla general, los perros adultos no deberían pasar períodos prolongados de forma continua dentro del transportín. Sin embargo, un perro bien adiestrado puede descansar cómodamente dentro durante varias horas. Un vuelo largo de diez horas no es nada raro. Los humanos dormimos ocho horas de corrido. Ese mismo periodo es perfectamente posible y manejable. Lo clave es que, con el adiestramiento, acostumbres a tu perro poco a poco a pasar varias horas dentro. Solo así podrá de verdad relajarse y descansar tranquilo en el transportín.
Si tu perro duerme en un transportín, en una cama propia o contigo en tu cama, eso ya es decisión tuya. Nosotros recomendamos que el cachorro duerma en un transportín para que ambos descansen bien por la noche. Además, resulta más cómodo para ti o para la pareja tener la cama solo para ustedes.
Adiestrar al cachorro para dormir en el transportín es bastante sencillo. Cuando se canse, ponlo en el transportín. Cuando se despierte, asegúrate de estar ahí y felicítalo. Cuando esté completamente despierto, puedes sacarlo.
Al principio, conviene colocar el transportín junto a tu cama por la noche. Así no se siente solo. Cuando tu cachorro duerma tranquilo en el transportín, puedes acariciarlo. El transportín es como una guarida para tu perro. Y a los perros les encantan las guaridas, no solo para dormir.
Acostumbra a tu perro o cachorro a quedarse en el transportín mediante el adiestramiento. Asocia el transportín con algo positivo. Usa premios, comida y juguetes. Sigue el adiestramiento paso a paso y dale tiempo a tu perro:
Paso 1: Deja que tu perro explore el transportín. Paso 2: Anímalo a entrar. Paso 3: Asocia la entrada con una orden. Paso 4: Cierra la puerta. Paso 5: Aumenta el tiempo dentro del transportín. Paso 6: Aléjate del transportín. Paso 7: Reduce los premios dentro del transportín.
Para viajar en avión, hay medidas específicas. Consulta con tu aerolínea el tamaño que necesitas. Para el coche y como refugio portátil, el transportín debe ser lo más espacioso posible.
Tu perro tiene que poder sentarse cómodamente sin tener que agachar la cabeza. Al medirlo, el transportín debe ser de 10 a 15 cm más largo y más alto que tu perro. Además, debe tener aproximadamente el doble de ancho. La capacidad máxima de peso del transportín debe corresponder al peso de tu perro.
No, todo lo contrario: el perro aprende a valorar el transportín como su refugio, así que entra por voluntad propia. Cuando percibe demasiados estímulos o se siente estresado, se mete en el transportín para relajarse. Con un transportín, le ofreces a tu perro su propio espacio donde se siente cómodo y protegido. Piensa en el transportín como una guarida: tu perro también lo va a ver así.
Los perros están acostumbrados desde pequeños a que los humanos delimiten su espacio: de cachorros, viven en una caja de parto o en un corral. Después, en departamentos, casas o jardines con cerca. En los paseos, van con correa. El transportín es simplemente otra forma de espacio definido, muy parecido a la correa.
Conclusión
El transportín puede ser un lugar seguro y familiar para tu perro. Es especialmente útil cuando viajas o necesitas transportarlo.
Cuando tu perro se acostumbre al transportín, se sentirá más seguro incluso en lugares desconocidos. El transportín también puede ayudar en el adiestramiento al establecer límites o servir como zona de descanso.
Es fundamental que nunca mandes a tu perro al transportín como castigo. El transportín siempre debe estar asociado con experiencias positivas. El adiestramiento debe ser gradual y con mucha paciencia. Solo así el transportín se convertirá en una herramienta valiosa en el día a día con tu perro.
¿Entonces a qué esperas? Dale a tu perro un transportín como refugio para relajarse y facilita la vida diaria de los dos. El adiestramiento con transportín es sencillo de aplicar y ayuda a que tu perro aprenda a querer su transportín.