¿Tu perro ve un gato, un ciervo o un conejo y sale disparado? Tranquilo, no eres el único. En este artículo sobre adiestramiento anticaza te explicamos qué hacer cuando tu perro tiene un instinto de caza muy marcado.

Puntos clave
El adiestramiento anticaza busca controlar el impulso de persecución de tu perro y canalizarlo de forma segura.
Muchos perros, sobre todo los de ascendencia cazadora, sienten un impulso innato de perseguir todo lo que se mueve. Esto puede volverse peligroso en ciertas situaciones, especialmente cuando tu perro va sin correa o hay mascotas pequeñas cerca.
Hablando con precisión, el adiestramiento anticaza no pretende eliminar el instinto de caza, porque eso es imposible. Lo que sí puedes lograr, a través de ejercicios de obediencia y fortalecimiento del vínculo, es que tu perro persiga de manera controlada.
La meta es demostrarle a tu perro que tú eres mucho más interesante que cualquier conejo, ciervo o gato.
Detonantes del impulso de persecución:
Si el instinto de caza de tu perro genera situaciones de riesgo, si se suelta de la correa o si pone en peligro a otros animales o personas, es momento de empezar el adiestramiento anticaza.
Conviene recalcar que este adiestramiento requiere paciencia, constancia y, con frecuencia, la orientación de un adiestrador canino profesional.
Cada perro es único, y lo que funciona con uno puede no funcionar con otro. Por eso el adiestramiento siempre debe adaptarse a cada perro en particular.
Un día soleado, estás paseando con tu compañero de cuatro patas por el parque. De pronto, una ardilla cruza corriendo y, antes de que reacciones, tu perro se zafa de la correa y sale tras ella.
¿Te resulta familiar? Muchos perros tienen un instinto de persecución innato. ¡Pero no te preocupes! Hay formas de controlar e incluso redirigir este comportamiento de manera positiva.
La persecución la llevan en la sangre. Algunos perros se concentran tanto en su presa que dejan de percibir todo lo demás. Ya no responden a llamadas ni a silbidos. ¿Tu perro también es así? Entonces su afán por perseguir supone un riesgo real:
La persecución está programada genéticamente: no puedes eliminarla. Pero con el adiestramiento anticaza puedes canalizar la energía de tu perro en otras direcciones y controlar su impulso de persecución.
En esencia, le permites seguir su instinto natural, pero bajo tus reglas.
El comportamiento de persecución de un perro está determinado genéticamente. Aquí puedes ver la herencia del lobo: Los lobos salvajes se alimentan cazando presas. Algunos perros ni se inmutan cuando pasa un conejo. Otros se lanzan al instante sobre el animal.
¿Todos los perros tienen instinto de caza? Sí y no. Todos los perros conservan cierto grado de instinto de caza, pero la intensidad y el tipo de persecución varían enormemente según la raza, la personalidad de cada perro y su adiestramiento.
La intensidad del instinto de caza depende en gran medida de la raza.
Algunas razas fueron criadas específicamente para la caza. Perros de caza como el Beagle, el Braco Alemán de Pelo Corto, el Basset Hound, el Dachshund y el Dálmata destacan por su marcado instinto de presa.
Pero los Terriers, los Galgos y muchas otras razas también pueden mostrar este instinto. El comportamiento de persecución puede aparecer en cualquier perro, sin importar la raza.
Rastrear, perseguir y atrapar presas lo llevan en la sangre. En otras razas, la caza juega un papel menor. Sin embargo, no existe ninguna raza completamente libre de predisposición a la caza.
La fiebre de la persecución puede apoderarse de cualquier perro. Durante la carrera, el cuerpo de tu perro libera endorfinas, las hormonas de la felicidad, que convierten la persecución en una recompensa que se refuerza sola.
Esto significa que, aunque tu perro no atrape al animal, la persecución en sí ya lo hace inmensamente feliz.
Esa sensación de felicidad desplaza todo lo demás. Lo mejor es evitar que se llegue a ese punto. Y para eso, precisamente, sirve el adiestramiento anticaza.
El adiestramiento anticaza se compone de varios elementos. La clave es que tu perro te busque con la mirada en cualquier situación para orientarse. Cuanto más fuerte sea el vínculo entre los dos, mejor funcionará.
Mientras el adiestramiento anticaza no dé resultados, mantén a tu perro con una línea larga por seguridad. Así conserva cierta libertad de movimiento y, si sale corriendo tras un animal, la línea lo frena.
Ten presente que el adiestramiento de llamada puede llevar meses. Con paciencia y constancia, tu perro dominará el control de impulsos y podrás trabajar con órdenes de llamada. Aun después, conviene repasar los ejercicios con regularidad.
Perseguir significa felicidad pura para tu perro. Solo lo dejará bajo una condición: necesita un estímulo alternativo que lo motive lo suficiente.
Los premios de siempre no van a bastar. Necesitas recompensas de verdad. Cuáles son depende de lo que más le guste a tu perro.
Pueden ser caricias intensas, elogios verbales, un juguete o algo completamente diferente.
Antes de que un perro aprenda a controlar su instinto de presa, tiene que aprender a controlarse a sí mismo. Esto se logra con ejercicios como "siéntate", "quieto" o "espera".
Un perro que ni siquiera responde a la llamada en condiciones normales, desde luego no va a hacerlo en plena persecución.
La obediencia básica es imprescindible para un adiestramiento anticaza eficaz. Tu perro debe responder de forma fiable a las órdenes más importantes: "siéntate", "échate", "suelta", "junto" y "quieto".
Empieza con el adiestramiento básico desde cachorro. ¿Tu perro ya es adulto? No te preocupes: los perros adultos también pueden aprender las órdenes básicas sin ningún problema.
Refuerza la conducta deseada: por ejemplo, cuando dices "échate" y tu perro se echa de inmediato, dale un premio. Puede ser una caricia intensa, una confirmación verbal, su juguete favorito o una golosina.
Practica las órdenes básicas en cada oportunidad: en casa, en el jardín y durante los paseos. Con los premios, le demuestras a tu perro que obedecer vale la pena.
Cuanto más practiques, más natural se volverá la obediencia. El objetivo es que tu perro te haga caso incluso cuando haya distracciones.
¿Tu perro ya domina la orden "échate"? ¡Perfecto! "Quieto" es el siguiente reto.
Lo ideal es practicar en un campo de adiestramiento. La meta es alargar el tiempo que tu perro permanece echado.
Cuando llegues a este punto, intenta el ejercicio en un lugar diferente.
Tu perro necesita estímulos. Eso significa desafíos tanto mentales como físicos. Piensa en cómo hacer que el tiempo juntos sea lo más variado y estimulante posible.
Así tu perro puede demostrar de qué es capaz. Mente y cuerpo se ponen a prueba. Al mismo tiempo, se trabajan la resistencia y la agilidad.
Hay varios deportes caninos que son opciones excelentes:
Los deportes caninos pueden ser de gran ayuda para controlar el impulso de persecución de un perro, aunque no necesariamente lo "reducen" en el sentido tradicional. Estas son algunas razones y formas en que los deportes caninos ayudan:
Un perro que se ejercita lo suficiente tiene menos tendencia a conductas no deseadas. El agility es un deporte intenso que gasta mucha energía.
Durante el adiestramiento de agility, el perro aprende a concentrarse en los obstáculos y en las indicaciones de su dueño. Esa capacidad de concentración le ayuda a ignorar mejor las distracciones que podrían activar su instinto de presa.
Los deportes caninos refuerzan el vínculo entre perro y dueño. Un perro que tiene un vínculo fuerte con su dueño será más propenso a obedecer órdenes incluso en situaciones donde se dispare el instinto de caza.
En el agility, los perros aprenden a manejar movimientos rápidos en un entorno controlado (por ejemplo, atravesar un túnel a toda velocidad o saltar obstáculos) sin asociar esos movimientos con la persecución de presas.
Los deportes caninos recurren con frecuencia al refuerzo positivo. Esto ayuda a redirigir la atención del perro lejos del instinto de presa y hacia conductas deseables.
Aunque los deportes caninos ofrecen muchos beneficios y pueden ayudar a controlar el impulso de persecución, no eliminan por completo la necesidad del perro de perseguir. En cambio, proporcionan una vía alternativa para canalizar su energía de forma positiva. Algunos perros con un instinto de presa muy fuerte seguirán necesitando adiestramiento anticaza especializado para controlar este comportamiento de manera efectiva.
Cuando paseas con tu perro sin correa y se adelanta, ¡escóndete! Notará que de pronto no estás y empezará a buscarte. Después de eso, va a prestarte mucha más atención.
Eso sí, practica este truco solo en rutas que tu perro ya conozca bien. De lo contrario, tu desaparición podría provocarle pánico y que salga huyendo.
Con este ejercicio consigues que tu perro "se reporte" con más frecuencia y compruebe con regularidad que van en la misma dirección. Esto fortalece el contacto visual y la búsqueda de orientación entre los dos.
Un ejercicio sencillo que mejora notablemente el vínculo.
En lugar de perseguir algo, se le puede enseñar al perro a girarse hacia ti o buscar un juguete específico.
Mientras tu perro siga persiguiendo conejos, ciervos y otros animales, lo más recomendable es usar una combinación de arnés de pecho y línea larga durante los paseos. Asegúrate de que ambos sean lo más resistentes posible.
Con la línea larga, tu perro puede moverse con libertad sin salirse de tu alcance. Te permite practicar y reforzar las señales de llamada "alto", "aquí" y "vamos".
Si logras intervenir antes de que la línea se tense del todo, felicítalo con entusiasmo y dale un premio o su juguete favorito.
Lleva siempre un silbato para perros como precaución. Cuando tu perro persigue a un animal, se alejará de ti rápidamente. Aunque grites con todas tus fuerzas, puede que no te escuche. Las endorfinas están inundando su organismo.
No olvides: La persecución es su propia recompensa. Una voz potente y el sonido de un silbato para perros cubren distancias mucho mayores.
Recuerda que el instinto de caza de un perro no se puede eliminar con adiestramiento. El instinto de presa es algo natural en muchos perros.
Sin embargo, con paciencia, constancia y las técnicas adecuadas, este impulso puede controlarse y canalizarse de forma positiva. La meta es demostrarle a tu perro que hay otros estímulos igual de interesantes ahí fuera.
Es fundamental entender las necesidades de tu perro y ofrecerle alternativas para lograr una convivencia segura y armoniosa.
El adiestramiento anticaza es un proceso que exige mucha paciencia y constancia, ya que puede prolongarse durante meses. Incluso después, los ejercicios deben repasarse con regularidad para mantener el instinto de caza bajo control.