En cuanto sales de casa, nada se salva de los dientes de tu perro. Muerde todo: las patas de las sillas, las zapatillas, tu sofá favorito e incluso su propia pata. Aquí vas a descubrir por qué los cachorros y los perros adultos muerden, y qué puedes hacer para solucionarlo. > Los perros necesitan morder. Mordisquear y roer forma parte de su comportamiento natural. Sin embargo, este hábito no solo resulta molesto: en el peor de los casos, también puede ser peligroso. Sobre todo si revuelven la basura o tragan objetos que podrían lastimarlos.

Puntos Clave
Estas son solo 3 razones para empezar. ¡Abajo encontrarás más causas y consejos!
Todos los que tienen perro conocen la historia: Te das la vuelta un segundo y tu adorado compañero ya atacó la última revista, el juguete preferido del niño o el costoso sofá.
Morder, roer, mordisquear: ¿por qué mi perro hace esto y qué puedo hacer? Vamos a meternos de lleno en el tema y a encontrar soluciones juntos. Primero veamos las posibles causas. ¿Tu perro todavía es cachorro? ¿O ya es adulto? Esto tiene mucho peso a la hora de identificar el origen del problema.
Hay muchas razones por las que los perros muerden. Puede ser señal de aburrimiento, estrés, dentición en cachorros o incluso un problema de salud. Lo fundamental es dar con la causa para poder abordarla de forma eficaz.
Identifica la causa: Antes de intentar corregir el problema, averigua por qué tu perro muerde. ¿Es aburrimiento? ¿Estrés? ¿Le están saliendo los dientes? ¿O quizás un problema de salud?
Muchos perros muerden por aburrimiento y falta de ejercicio. Los paseos regulares, los juegos y las actividades ayudan a quemar esa energía acumulada. Invierte en juguetes mordedores de buena calidad. Así tu perro podrá satisfacer su necesidad de morder sin destrozar tus cosas.
Si atrapas a tu perro mordiendo algo que no debe, redirige su atención con calma y ofrécele una alternativa válida, como su juguete mordedor. Considera el adiestramiento básico o una escuela canina para enseñarle las órdenes fundamentales. Un perro bien adiestrado suele ser un perro más feliz.
Cuando dejes a tu perro solo en casa, asegúrate de que los objetos peligrosos o de valor estén fuera de su alcance. Si solo muerde cuando se queda solo, es posible que sufra ansiedad por separación. En ese caso, conviene ir alargando los tiempos de ausencia poco a poco y demostrarle que siempre vas a regresar.
Existen sprays repelentes especiales que tienen un sabor desagradable pero son inofensivos para los perros. Puedes rociarlos sobre los objetos que tu perro suele morder. También vale la pena visitar al veterinario para descartar causas médicas como problemas dentales o carencias nutricionales.
Si no logras controlar el problema, un adiestrador canino con experiencia puede darte soluciones y consejos personalizados. Y no te olvides de premiar las buenas conductas. Si tu perro elige su juguete en lugar de tu zapato, felicítalo.
La paciencia es clave. Con tiempo y un adiestramiento constante, la conducta de tu perro va a mejorar. También es importante entender que morder es un comportamiento natural en los perros, y a veces simplemente necesitan una vía adecuada para canalizar esa necesidad.
Por precaución, descarta causas médicas. ¿Notaste cambios en el comportamiento de tu perro? Coméntaselo a tu veterinario.
En resumen, las causas del mordisqueo se pueden clasificar así:
Cuando descubras la causa del mordisqueo, va a ser mucho más fácil corregir el hábito.
Los cachorros son especialmente conocidos por morder todo lo que encuentran. Este comportamiento es en parte normal porque así exploran su entorno, y además morder les alivia las molestias de la dentición. Cuando un cachorro muerde, lo más probable es que le estén saliendo los dientes. Esto ocurre entre el cuarto y el séptimo mes de vida.
Las encías de tu nuevo compañero pueden picar o doler. Al morder, intenta encontrar alivio. Morder masajea las encías y ayuda a aflojar los dientes de leche.
Sin embargo, es importante canalizar este comportamiento correctamente para evitar daños y posibles peligros para el cachorro. Aquí tienes algunos consejos para ayudar a tu cachorro a morder bien:
Si a tu cachorro le están saliendo los dientes, seguramente intenta deshacerse de los que están flojos. Dale juguetes mordedores de goma natural o un hueso para roer. Asegúrate de que tenga buena variedad de juguetes disponibles. Así satisface su necesidad natural de morder y deja en paz los objetos que no debe tocar.
Si atrapas a tu cachorro mordiendo algo que no debe, dile "No" con firmeza pero sin gritar y ofrécele una alternativa adecuada, como su juguete mordedor.
Existen sprays no tóxicos con sabor amargo que puedes aplicar sobre los objetos para que dejen de resultarle atractivos a tu cachorro.
Los cachorros son curiosos por naturaleza y lo exploran todo. Mantén los objetos peligrosos o de valor lejos de ellos.
Los cachorros pasan por un proceso de dentición que puede resultarles incómodo. Los juguetes mordedores fríos ayudan mucho. Calman las encías irritadas. Si enfrías el juguete previamente, puede aliviar un poco el dolor. Morder también le sirve al cachorro para distraerse.
Un cachorro cansado suele ser un cachorro que se porta bien. El ejercicio y el juego adecuados ayudan a gastar la energía de sobra.
Empieza cuanto antes con un adiestramiento sencillo. Esto fortalece el vínculo entre tú y tu cachorro mientras le enseñas qué está permitido y qué no.
Cada vez que tu cachorro elija el juguete mordedor correcto o responda al "No", prémialo. El refuerzo positivo hace maravillas.
Los cachorros son como niños pequeños y necesitan indicaciones claras, constantes y mucha paciencia.
Una buena socialización ayuda a que el cachorro gane confianza y reduzca las conductas no deseadas. En cuanto su calendario de vacunas lo permita, debería jugar con otros perros y conocer nuevos entornos.
Si el mordisqueo no para a pesar de todos los esfuerzos o sospechas que hay un problema de fondo, consulta con un adiestrador canino o un etólogo.
Recuerda siempre que los cachorros son curiosos por naturaleza y exploran el mundo con la boca. Con cariño, paciencia y el adiestramiento adecuado, tu cachorro va a aprender qué puede morder y qué no. ¿Tu pequeño rebelde está en plena pubertad? Puede que esté desbordado de energía y sin suficientes retos en el día a día.
Cuando tu perro entra en la adolescencia, pueden aparecer muchos cambios de comportamiento. Los cambios hormonales, una mayor necesidad de independencia y el hecho de poner todo a prueba son típicos de esta etapa. Aquí tienes algunos consejos para lidiar con un perro adolescente que muerde todo:
Lo primero es entender que la pubertad es una fase natural en la vida de tu perro. Como los humanos, los perros pueden mostrarse especialmente tercos y rebeldes durante este periodo.
En esta fase, los perros suelen poner los límites a prueba. Sé especialmente constante con el adiestramiento. Esto no significa ser severo, sino ser claro y coherente con tus órdenes y reacciones.
Un perro adolescente suele tener energía de sobra. Asegúrate de proporcionarle suficiente ejercicio y estimulación mental. Puedes lograrlo con caminatas largas, juegos o sesiones de adiestramiento.
Asegúrate de que tu perro disponga de suficientes juguetes adecuados para morder. Esto ayuda a canalizar su necesidad de mordisquear en la dirección correcta.
Aunque parezca que tu perro olvidó todo lo que aprendió, sigue adelante. Repasa las órdenes que ya dominaba e introduce otras nuevas.
Al igual que los cachorros, los perros adolescentes necesitan descansar lo suficiente. El agotamiento excesivo puede derivar en conductas no deseadas.
Los encuentros regulares con otros perros ayudan a gastar energía y a fortalecer las habilidades sociales.
Si la conducta se vuelve especialmente difícil de manejar, puede ser buena idea consultar con un adiestrador canino o un etólogo.
El refuerzo positivo cobra especial importancia en esta etapa. Cuando tu perro muestre la conducta deseada, prémialo con generosidad.
Cuando no puedas supervisar a tu perro, déjalo en una habitación o zona segura donde no pueda causar destrozos.
No está de más visitar al veterinario para confirmar que el mordisqueo no se deba a un problema de salud. La pubertad puede ser un desafío para cualquier dueño, pero con paciencia, comprensión y un adiestramiento constante, tú y tu perro van a superar esta etapa sin problemas.
Recuerda que es solo una fase temporal y que, con tu ayuda, tu perro se convertirá en un adulto equilibrado.
Pero quizás tu compañero peludo simplemente no quiere quedarse solo en casa. La soledad y la ansiedad por separación son muy frecuentes entre los perros. Los perros son animales de manada. Necesitan contacto social. Puede que tu perro tenga miedo o se ponga triste porque no te tiene cerca. El estrés por separación es una de las razones más habituales por las que los perros destrozan cosas en casa.
Cuando un perro solo muerde cosas mientras está solo, puede haber varias explicaciones. La causa más frecuente es la ansiedad por separación. El perro extraña a su dueño y se pone inquieto o estresado. Morder le sirve como forma de liberar esa tensión.
Acostumbra a tu perro a quedarse solo de forma gradual. Empieza con unos minutos y ve aumentando el tiempo despacio. Cada vez que llegues a casa y todo esté en orden, felicítalo.
Antes de salir, asegúrate de que tu perro haya gastado energía. Una caminata larga o una sesión de juego ayudan a que pueda relajarse con más facilidad cuando se quede solo.
Hay juguetes que estimulan mentalmente a tu perro. Por ejemplo, los Kong que puedes rellenar con premios o comida húmeda. Así se mantiene ocupado mientras no estás.
Asegúrate de que tu perro no tenga acceso a cosas que pueda destrozar. Un área o habitación separada puede ser la solución.
Existen sprays o difusores de feromonas (como Adaptil) que pueden tener un efecto calmante en los perros.
Algunos perros se relajan cuando suena música suave o un audiolibro de fondo. Esto puede reducir la sensación de soledad.
Considera instalar una cámara para observar el comportamiento de tu perro cuando no estás. Esto te ayudará a entender qué pasa exactamente y si hay disparadores específicos.
Si tu perro de verdad no puede quedarse solo, piensa en una guardería canina o en contratar a alguien que lo cuide durante tu ausencia.
En casos graves de ansiedad por separación, vale la pena consultar a un profesional.
Aunque llegues a casa y te encuentres con una "sorpresa", no castigues a tu perro. No va a entender por qué lo regañas, y el castigo puede empeorar su ansiedad.
Recuerda que tu perro no actúa por venganza, sino porque se siente inseguro o ansioso. Con el apoyo y el adiestramiento adecuados, la conducta puede mejorar con el tiempo.
Para ayudar a tu perro a acostumbrarse a quedarse en casa sin ti, existe un método sencillo: Deja a tu cachorro o perro adulto solo a propósito. Empieza con periodos cortos de cinco minutos. Si todo va bien, ve alargando el tiempo de ausencia.
Tu perro tiene que aprender que siempre vuelves. La práctica constante lo ayuda a acostumbrarse. Para saber qué hace tu perro mientras no estás —si se queda tranquilo o se pone nervioso—, puedes instalar un monitor para bebés o una cámara.
Cuando te vayas, no te despidas de forma exagerada. Cuando regreses, no lo saludes con euforia. Actúa como si no fuera nada del otro mundo. Así tu perro va a aceptar con más naturalidad que salgas de casa. Tu partida y tu regreso se convertirán en algo normal para él.
Estos sonidos disimulan los ruidos de la calle. Muchos perros se relajan con el sonido familiar de la televisión o de algo reproduciéndose en YouTube. ¿Por qué no probar con un video especial para perros? ¿Todo esto te parece demasiado teórico? Si quieres profundizar más, echa un vistazo a nuestra aplicación y únete al curso: Quedarse Solo en Casa.
El aburrimiento también puede estar detrás del mordisqueo. Tal vez tu perro busca actividades que lo estimulen. No estás en casa, así que se ve obligado a matar el tiempo hasta que vuelvas.
¿Tu perro es un torbellino de energía? Quizás puedas salir a correr con él antes del trabajo. O dedicarle la hora del almuerzo. Andar en bicicleta también es divertido para muchos perros y les da un buen ejercicio. Intenta incluir el mayor ejercicio posible en la rutina diaria de tu perro. Este ejercicio debe ser adecuado a su edad y estado de salud. Si ya es mayor, un paseo probablemente baste para cansarlo físicamente.
Si por falta de tiempo no puedes pasear, hacer ejercicio o ir a la escuela canina con tu perro, tal vez otro familiar pueda encargarse. O un cuidador canino. Los perros también necesitan retos mentales. ¿Qué tal el agility? El perro tiene que superar un circuito con obstáculos específicos siguiendo reglas establecidas. El adiestramiento con clicker también sirve para enseñarle trucos nuevos.
En definitiva, detrás de todas estas ideas hay algo fundamental: Tu perro necesita un día a día variado y estimulante. No quiere quedarse echado en un rincón, dormir y esperar a que llegues. Quiere moverse, descubrir el mundo y explorarlo con todos los sentidos.
Dale a tu perro la oportunidad de aprender y crecer. Entonces dejará tus muebles en paz.
Hay una gran variedad de juguetes de inteligencia y Kong que puedes rellenar con premios. ¿O qué tal una alfombra olfativa? Al menos con esto tendrás a tu perro entretenido un buen rato. Los juguetes mordedores variados también le proporcionan diversión. Una cama cómoda que funcione como refugio también resulta imprescindible.
Cuando tu perro empieza a morder los muebles, puede resultar frustrante y costoso tanto para ti como para tu hogar. Este comportamiento puede deberse al aburrimiento, el estrés, la ansiedad por separación u otros factores. Por suerte, hay formas de abordarlo:
De momento, puedes usar remedios caseros sencillos para que los sitios mordisqueados dejen de resultar atractivos. Esto sirve de puente mientras el adiestramiento surte efecto y tu perro se adapta mejor a estar solo. Lo más eficaz es hacer que los lugares no deseados pierdan su atractivo y, al mismo tiempo, ofrecer a tu perro alternativas para morder.
Precaución: Estos remedios caseros no resuelven el problema de raíz. Lo importante es que canses a tu perro mental y físicamente. De lo contrario, tarde o temprano encontrará otra forma de desahogarse.
Alergias Los perros pueden desarrollar alergias a ciertos alimentos, factores ambientales (como el polen o los ácaros del polvo) o productos químicos (como los de limpieza o los tratamientos antipulgas y antigarrapatas). Estas alergias provocan picazón, que a su vez lleva al mordisqueo.
Solución: Un veterinario puede realizar pruebas de alergia y recomendar una dieta hipoalergénica o medicamentos para aliviar la picazón.
Parásitos Las pulgas, los ácaros o las garrapatas pueden causar picazón y malestar.
Solución: La prevención regular contra pulgas y garrapatas y la revisión minuciosa de patas y piel ayudan a controlar el problema.
Especialmente en los meses de invierno, el aire seco puede resecar la piel.
Solución: Los bálsamos o ungüentos especiales para almohadillas pueden ayudar. Los suplementos de ácidos grasos omega-3 también favorecen la salud de la piel.
Una astilla, un corte o un cuerpo extraño entre los dedos pueden causar dolor y la necesidad de morderse.
Solución: Revisa la pata con cuidado en busca de lesiones visibles y consulta al veterinario en caso de duda.
A veces morderse las patas es un problema de comportamiento provocado por aburrimiento, estrés o ansiedad.
Solución: Proporciónale juguetes adecuados, ejercicio y estimulación mental. Si la conducta es severa, un etólogo puede ayudar.
La humedad y el calor pueden favorecer el crecimiento de bacterias u hongos que causan picazón.
Solución: Un veterinario puede hacer el diagnóstico y recomendar el tratamiento adecuado. Si notas que tu perro se muerde las patas de forma regular e intensa, siempre conviene visitar al veterinario. Puede determinar la causa exacta y recomendar las medidas apropiadas. Un enfoque preventivo ayuda a detectar y tratar posibles problemas de salud a tiempo.
Sí, es completamente natural que los perros muerdan objetos. Este comportamiento tiene varias razones, tal como ya comentamos:
Dentición en cachorros: Al igual que los bebés humanos, los cachorros pasan por un proceso en el que los dientes de leche son reemplazados por los definitivos. Esto puede ser incómodo o incluso doloroso. Morder alivia las molestias y facilita la salida de los dientes nuevos.
Exploración del entorno: Los perros son curiosos por naturaleza. Usan la boca para explorar y conocer su entorno. Es comparable a los niños pequeños que se llevan todo a la boca para "investigarlo".
Aburrimiento y falta de ejercicio: Un perro aburrido suele buscar formas de entretenerse, y morder puede ser una de ellas.
Estrés o ansiedad: A veces morder funciona como una forma de autoconsuelo. Los perros que sufren ansiedad por separación u otras formas de estrés pueden mordisquear objetos con más frecuencia.
Alimentación y salud: Algunos perros muerden debido a carencias nutricionales u otros problemas de salud.
Instinto natural de morder: Los perros tienen un instinto de morder muy fuerte de forma natural. Este impulso varía según la raza, la edad y el carácter individual de cada perro.
Búsqueda de atención: Algunos perros han aprendido que morder les consigue la atención de su dueño, aunque sea negativa en forma de regaño.
Si bien es natural que los perros muerdan, es importante canalizar esta conducta hacia vías saludables para evitar que destrocen objetos o se lastimen. Proporcionar juguetes mordedores adecuados, adiestramiento, ejercicio suficiente y estimulación mental puede ayudar a reducir el mordisqueo no deseado.
Puede tomar un tiempo que tu perro deje de morder objetos. Ten paciencia. Si tu perro destrozó el cojín del sofá mientras no estabas, ya es demasiado tarde para regañarlo cuando llegues. No lo atrapaste en el momento.
Tu perro no puede conectar lo que hizo con tu enojo. Va a pensar que eres impredecible si le gritas. Eso daña la relación entre ustedes. Es mejor mantener la calma. Asegúrate de que tu perro reciba suficiente estimulación física y mental, y practica el quedarse solo con él.
También desaconsejamos los castigos anónimos. Algunos dueños le ponen a su perro un dispositivo de spray automático y luego lo vigilan por cámara. Cuando el perro empieza a morder, el dispositivo libera una mezcla de agua y gas. El silbido, junto con el frío y la humedad, asusta al perro y detiene la conducta.
El problema: Tu perro asocia ese castigo con el hecho de estar solo. En el peor de los casos, esto intensifica su ansiedad.
Además, un castigo que el perro no puede comprender genera problemas de conducta e inseguridad. En lugar de solucionar el problema, lo empeora. Mejor trabaja directamente con tu perro para enseñarle a manejar los momentos de separación.
En la mayoría de los casos, nuestros consejos van a ser suficientes. Pero también hay casos extremos, como perros rescatados que vivieron experiencias negativas y quedaron gravemente traumatizados. En estos casos, lo recomendable es buscar asesoramiento profesional cerca de ti para elaborar juntos un programa de adiestramiento personalizado. Este adiestramiento se combina con terapia de conducta para liberar suavemente los bloqueos de tu perro y lograr que ambos construyan una relación relajada.
¡Cuanto antes empieces, mejor!