La relación entre perro y humano se basa en la confianza y la lealtad. Pero a veces hay momentos en los que te preguntas con desesperación por qué simplemente no te hace caso. ¡Esta guía te va a ayudar! La desobediencia es un problema serio para muchos dueños de perros. Puede convertirse rápidamente en una fuente de estrés tanto para ti como para tu compañero peludo. Pero en este artículo voy a echarte una mano. Vamos a analizar los problemas de desobediencia y te mostraré varias soluciones. Además, encontrarás una guía práctica de 5 pasos que puedes poner en práctica desde ya.

Puntos clave:
Seguro que te ha pasado: le das la misma orden a tu perro una y otra vez. Este comportamiento no ayuda en nada. Al contrario, refuerza la desobediencia. Cuando repites una orden, tu perro se da cuenta de que la vas a seguir repitiendo.
Esto quiere decir que ignora la orden a propósito porque sabe que la vas a dar de nuevo. Es un círculo vicioso. El resultado son momentos frustrantes en los que intentas a toda costa que tu perro te haga caso.
Los perros necesitan y quieren ser guiados. Guiar significa que tu perro reconoce que tú eres el líder de la manada en la relación que tienen. Puede sonar algo duro porque el liderazgo muchas veces se malinterpreta. Guiar no significa ejercer poder de forma arbitraria o agresiva. El liderazgo siempre debe ir de la mano del cariño y la empatía.
Se trata de una relación firme pero amorosa. Una relación que establece límites claros para el bienestar de todos.
Los perros responden a las órdenes, pero solo cuando son claras y no dejan lugar a dudas. Tu perro no solo percibe la orden en sí, también observa tu lenguaje corporal, tus gestos y tus expresiones faciales.
Puedes darle las órdenes a tu perro con toda la amabilidad del mundo. No va a servir de nada si al mismo tiempo tu lenguaje corporal transmite algo negativo. Si le dices alegremente "Junto" pero a la vez tiras de la correa con brusquedad, lo estás confundiendo. La forma en que das la orden debe coincidir con tu lenguaje corporal, tus expresiones faciales y tus gestos.
Por supuesto, necesitas esperar el momento justo para dar la orden. El ejemplo perfecto de lo que no se debe hacer: Darle una orden a tu perro mientras está haciendo sus necesidades. Aquí se necesita tacto y sensibilidad.
Siempre deberías premiar a tu perro cuando hace algo bien. Pero el premio no puede llegar tarde. Tu perro asocia el premio con lo que está haciendo en el momento en que lo recibe. Así que si tardas un poco en sacar el premio del bolsillo, el momento ideal ya pasó.
Antes de llegar al tema principal del artículo, hablemos un poco sobre la desobediencia. Porque hay excepciones. Excepciones que demuestran que tu perro en realidad no está siendo desobediente. El cambio de dientes y la pubertad son ejemplos claros. Son fases que generalmente se resuelven por sí solas.
El cambio de dientes es una etapa difícil para tu perro. Muchos dueños confunden esta fase con desobediencia. Por eso conviene observar a tu perro con atención. Si se acerca el cambio de dientes y se comporta de forma "rebelde", no tiene nada que ver con la desobediencia.
Muchos perros se ponen inquietos durante el cambio de dientes o se dedican a morder objetos por toda la casa. La reacción natural sería regañarlo. Pero eso generalmente no va a servir de mucho. Al morder, tu perro intenta aliviar la presión en sus encías. Así que busca un buen juguete mordedor en tu tienda de mascotas.
¿No entiendes qué pasó porque tu perro dejó de hacerte caso de un día para otro? ¿Has pensado que podría estar pasando por la pubertad? También puede ocurrir que confundas la desobediencia con la pubertad. La pubertad es solo una fase. La rebeldía y los desafíos de esta etapa no deben juzgarse con demasiada dureza.
Es fundamental saber lo siguiente: no le des demasiadas órdenes a tu perro durante esta etapa. Tu perro no va a poder seguir todas tus indicaciones. Por eso es importante que recuerdes que se trata solo de una fase. Una fase que pasará pronto.
Limita la cantidad de órdenes diferentes. Usa únicamente las que sean realmente importantes en ese momento.
En esta sección vamos a abordar algunas situaciones concretas y analizarlas a fondo.
Aquí nos referimos a un perro adulto. Un ejemplo claro sería un perro adulto adoptado de un refugio que fue abandonado. Nota: Adiestrar a un perro adulto puede ser más difícil que adiestrar a un cachorro que creció contigo.
La mayoría de las veces desconoces los antecedentes de los perros de refugio. Esto puede generar problemas de comunicación al principio. El perro necesita tiempo para adaptarse. Hay que insistir una y otra vez en que la paciencia es la mejor aliada. Si aun así no funciona, te recomendamos consultar a un adiestrador canino con experiencia.
Consejo 1: Orden clara Es fundamental que elijas bien la palabra para cada orden. La orden debe ser inconfundible. Elige un término que se diferencie claramente de las demás órdenes.
Consejo 2: Practica primero con la correa Para reducir la desobediencia, haz los ejercicios cuando tu perro esté con la correa. Así tienes más control. No es buena idea practicar mientras tu perro anda suelto.
Consejo 3: Un entorno tranquilo marca la diferencia También es importante practicar los ejercicios en un lugar tranquilo. El ruido, los niños jugando, los distintos olores y otros perros son contraproducentes para el aprendizaje.
Consejo 4: Elogia, elogia y vuelve a elogiar Suena exagerado a primera vista, pero deberías elogiar a tu perro inmediatamente cada vez que haga algo bien. Nunca sobran los elogios. Eso sí, solo cuando tu perro realmente haya hecho algo bien.
Consejo 5: Repetición constante Los mejores ejercicios no sirven de nada si tu perro no los practica con regularidad. Por eso es fundamental repetirlos de forma constante. Asegúrate de no saturar a tu perro con demasiados estímulos. Cuando tu perro domine una orden a la perfección, recién entonces enséñale la siguiente.
¿Tu perro dejó de obedecerte? Esto puede tener varias causas. Las razones más comunes de una desobediencia repentina pueden ser:
Si se trata de pubertad tardía, puedes actuar como te explicamos antes. Porque este comportamiento también es solo una fase. Habla con tu veterinario o un adiestrador canino. Así podrás saber si tu perro está atravesando esta etapa.
También podría ser que tu perro se esté haciendo mayor y por eso tenga problemas para ver o escuchar. La edad a la que un perro se convierte en senior varía según la raza. Pero lo cierto es que los perros mayores frecuentemente sufren problemas de visión y audición.
Una visita al veterinario puede aclarar las cosas. Si tu perro ya no obedece por la edad, solo podemos aconsejarte lo siguiente: sigue siendo paciente y cariñoso con él. También podría ser responsabilidad tuya que tu perro ya no obedezca. ¿Puede ser que hayas estado más estresado de lo normal últimamente? ¿O que hayas estado mucho tiempo fuera de casa?
Todas estas son posibles razones. Si tu comportamiento cambió, eso puede confundir a tu perro. Piensa bien si esta podría ser la causa de su actitud. ¿Podría tener algún problema físico? Los perros también pueden volverse desobedientes cuando sienten dolor o están enfermos.
En ese caso, es importante que observes el comportamiento de tu perro con atención. Puedes hacerte las siguientes preguntas:
Si sospechas algún problema de salud, lleva a tu perro al veterinario cuanto antes. Ahí podrán investigar qué le pasa y ayudarte a mejorar la situación.
¿Tu cachorro no te obedece? Pasa mucho más de lo que crees. La etapa de cachorro está llena de sorpresas y descubrimientos para tu perro. Aquí la paciencia siempre debe ir primero.
En general, la paciencia es un factor clave en el adiestramiento canino. Con un perro adulto puedes ser un poco más exigente. Pero con los cachorros eso no es nada recomendable. Para pasar esta etapa sin estrés, aquí van algunos consejos útiles:
Consejo 1: Ofrece variedad Los cachorros se aburren rápido. La variedad es fundamental. Procura ofrecerle variedad especialmente durante los paseos.
Consejo 2: Las asociaciones positivas también son clave aquí Las órdenes también deben asociarse con algo positivo para tu cachorro. A través de asociaciones positivas, tu cachorro aprende que vale la pena hacerte caso. Puedes practicar esto primero en casa. En un entorno familiar, los pequeños logros suelen llegar más rápido.
Consejo 3: Establece límites claros La etapa de cachorro generalmente abarca las primeras 20 semanas. Durante este tiempo ya deben quedar claros ciertos límites. Límites como: "¿Quién manda aquí?". Esto es importante para tu pequeño compañero. Especialmente en las primeras semanas, tu cachorro va a intentar probar hasta dónde puede llegar. Muéstrale sus límites con cariño y firmeza. Así aprenderá rápido quién lleva las riendas.
Consejo 4: Premios y elogios Al adiestrar a tu cachorro, los premios y los elogios siempre deben ser lo primero, siempre que haga algo bien. También asegúrate de darle el premio inmediatamente después de la acción correcta. Si llegas tarde con el premio, podría hacer una asociación equivocada.
Lo mismo aplica para las conductas que quieres corregir. Tu cachorro no va a recordar qué hizo mal. Si intentas decirle 10 minutos después que no debería orinar en la alfombra, no va a funcionar.
Antes de darte consejos prácticos, veamos primero las posibles razones de este comportamiento:
Según la situación, hay diferentes métodos que pueden ayudarte a corregir la desobediencia de tu perro. En un entorno desconocido, es importante acostumbrarlo de forma gradual. La correa es indispensable aquí.
Lo mismo aplica cuando está en celo. Cuando tu perro está en celo, definitivamente deberías mantenerlo con correa. Con el miedo, muchas veces basta con calmar a tu perro. En general, elige entornos que no lo asusten.
Los siguientes consejos te pueden ayudar:
Esta situación es la más fácil de mejorar. Porque existe algo así como una solución universal: la correa larga. Con una correa larga puedes adiestrar a tu perro de forma ideal y enseñarle una señal de llamada. Puedes encontrar más información en nuestro artículo sobre correas largas.
Si tu perro no responde cuando lo llamas, no solo es frustrante, también puede ser peligroso. Una llamada confiable es una de las órdenes más importantes que un perro debe aprender. Aquí van algunos consejos para mejorarla: ¡La seguridad es lo primero! Hasta que la llamada funcione de forma confiable, deja a tu perro suelto solo en zonas seguras.
Tu perro va a responder mejor a la llamada si la asocia con algo positivo. Prémialo generosamente cada vez que venga. Empieza el adiestramiento en un entorno con pocas distracciones para que tu perro pueda concentrarse por completo en ti. Usa una orden de llamada clara y consistente como "Ven" o "Aquí".
Primero llama a tu perro desde poca distancia. Cuando eso funcione bien, ve aumentando la distancia poco a poco y añade distracciones. Usa premios especialmente sabrosos o su juguete favorito. El premio debe llegar al instante para que tu perro asocie la acción con la orden.
Adiestramiento con clicker: Un clicker puede mejorar mucho la comunicación. El clic le indica al perro que hizo algo bien y que viene un premio.
Doble llamada: Algunas personas usan una orden de "emergencia" que solo se reserva para situaciones críticas y siempre se asocia con un premio de altísimo valor.
Juego de persecución: A algunos perros les resulta muy emocionante que corras en dirección contraria cuando los llamas. Esto puede convertir el regreso en un juego y aumentar las ganas de tu perro de volver rápido.
Importante: ¡Nada de castigos! Cuando tu perro finalmente venga a ti, nunca lo castigues, aunque antes no te haya obedecido. De lo contrario, va a asociar venir hacia ti con consecuencias negativas.
Cuanto más practiques, mejor será la llamada
Si te cuesta trabajar la llamada por tu cuenta, la ayuda de un profesional puede marcar la diferencia. Con adiestramiento regular y mucha paciencia, puedes lograr que tu perro tenga una llamada confiable. Es una inversión que va a dar frutos a largo plazo, tanto para la seguridad de tu perro como para tu tranquilidad.
Cuando tu perro hace lo que le da la gana e ignora tus indicaciones, es importante encontrar la causa y actuar en consecuencia. Aquí van algunas sugerencias:
La paciencia es clave. Los cambios no ocurren de la noche a la mañana. Sé paciente y consistente, e intenta ver el adiestramiento como una oportunidad para pasar tiempo de calidad con tu perro.
Recuerda que el adiestramiento no se trata solo de enseñarle a tu perro qué hacer, sino también de fortalecer el vínculo entre ustedes dos.
Hay muchas razones por las que tu perro no obedece. Los cachorros y los perros que están pasando por la pubertad suelen estar en una etapa en la que les cuesta concentrarse. Pero también podría ser que tu perro sea mayor y por eso ya no escuche bien.
Primero, identifica por qué tu perro no obedece. Después podrás tomar las medidas adecuadas. En general, una buena relación entre ustedes siempre ayuda.
Los perros aprenden las órdenes más rápido cuando asocias de inmediato la ejecución correcta con algo positivo, como un premio. Así condicionas a tu perro a cumplir la orden.
Elige un lugar tranquilo para el adiestramiento; la hora del día no importa. Solo procura no saturar a tu perro. Entrena en sesiones cortas pero con mayor frecuencia.
Puedes entrenar con tu perro varias veces al día. Tres veces al día es un buen promedio. Dependiendo de lo atento que esté tu perro, puedes practicar más o menos. Procura no entrenar más de 15 minutos seguidos.
En el maravilloso pero a veces complicado camino del adiestramiento canino, la comunicación entre tú y tu compañero de cuatro patas a veces puede parecer más un cortocircuito que una sinfonía armoniosa. Cuando tu travieso peludo se lanza a perseguir una ardilla en lugar de volver a tu llamada, la sensación de impotencia puede ser abrumadora. Pero con nuestra guía de 5 pasos — desde la correa larga hasta el premio irresistible — ahora puedes abrir un capítulo completamente nuevo en su relación.
La magia no está solo en las técnicas, sino también en el vínculo que fortaleces a través de cada sesión de adiestramiento compartida con tu perro. La conexión entre ustedes crece y la confianza aumenta. Al final del día, no se trata solo de que tu perro obedezca, sino de que obedezca porque quiere, no porque tiene que hacerlo. Así que agarra unos premios, tu clicker y sobre todo mucha paciencia, y prepárate para un gran espectáculo de comunicación donde tú y tu perro son los protagonistas.
Recuerda:
El camino de un rebelde desobediente a un compañero leal no es un sprint, sino un maratón que recorren juntos.