- La enfermedad de Lyme se transmite por la picadura de garrapatas
- Síntomas: fiebre, falta de apetito, cojera, articulaciones inflamadas
- La protección antigarrapatas es la mejor prevención: existe una vacuna
¿Tu perro cojea de repente, come menos y tiene las articulaciones inflamadas? Podrían ser señales de la enfermedad de Lyme, aunque la picadura de garrapata haya ocurrido hace semanas o meses. Alrededor del 30 % de las garrapatas en Alemania portan el patógeno. Aquí tienes las señales de alarma y las medidas de protección más importantes de un vistazo.
¿Qué es la enfermedad de Lyme?
La enfermedad de Lyme, también llamada borreliosis de Lyme o borreliosis, es una enfermedad infecciosa bacteriana. Puede afectar tanto a las personas como a los animales.
Una garrapata infectada solo puede transmitir la enfermedad mediante una picadura después de aproximadamente 16 a 24 horas. En ese proceso, los patógenos Borrelia entran en la sangre del perro y se propagan. Según los órganos a los que lleguen, pueden aparecer síntomas distintos. Pero como estas molestias también pueden deberse a otras enfermedades, la enfermedad de Lyme es difícil de reconocer con claridad.
La enfermedad no es directamente contagiosa: no puede transmitirse de un perro a otro ni a las personas. Sin embargo, la garrapata que causó la enfermedad de Lyme sí puede pasar a otros seres vivos e infectarlos también.
En promedio, alrededor del 30 % de las garrapatas en Alemania portan las bacterias Borrelia, aunque esto puede variar según la región. El patógeno no se transmite en cada picadura de garrapata: e incluso cuando un perro se infecta, muchas veces la enfermedad no llega a manifestarse, porque su sistema inmunitario es capaz de combatir las bacterias por sí mismo. Aun así, revisa a tu perro en busca de garrapatas después de cada paseo y retíralas de inmediato.
Evolución
Durante el primer tiempo tras la infección, la enfermedad transcurre sin síntomas. Esto es especialmente peligroso, ya que por eso muchas veces no se detecta a tiempo. Observa con especial atención el comportamiento del perro después de una picadura de garrapata.
Solo en raras ocasiones aparece en los perros el llamado eritema migratorio: un enrojecimiento cutáneo redondo alrededor de la picadura de garrapata que se va extendiendo con el tiempo. Por desgracia, esto no ocurre en cada infección, y bajo el pelo es difícil de detectar.
Los primeros síntomas inflamatorios aparecen solo después de varios meses
En ese momento se presentan sobre todo dolores musculares y articulares. El perro se mueve menos y quizá cojee después de estar tumbado un rato largo. Las articulaciones grandes, como el codo y la rodilla, están inflamadas y muy sensibles al dolor.
Para detectar los ganglios linfáticos inflamados, pálpalos con regularidad. Si los ganglios linfáticos situados debajo de la oreja, dentro de la mandíbula inferior, en la zona de la axila, delante del omóplato o en el hueco de la rodilla se palpan y son sensibles al dolor, podría ser una señal de la enfermedad de Lyme. Una temperatura corporal superior a 39 grados Celsius también es preocupante.
Cambios de carácter como señal
Con una infección, el carácter del perro cambia de forma notable: parece apático y sin ganas, apenas se mueve por la debilidad y come menos o rechaza la comida.
El síntoma principal de la enfermedad es la cojera en una o varias extremidades. Esta también puede ir cambiando: por ejemplo, un día la pata delantera izquierda, al día siguiente otra pata. Con menos frecuencia aparecen problemas cardíacos o enfermedades renales. También pueden surgir molestias en la columna vertebral, reconocibles por el frecuente "lomo arqueado".
Los síntomas más importantes resumidos:
Los síntomas más importantes
Si después de una picadura de garrapata aparecen algunos de estos síntomas, acude de inmediato al veterinario. Las molestias se presentan en brotes: hay fases sin síntomas.
Los síntomas de la enfermedad son inespecíficos: ninguna señal aparece exclusivamente con la enfermedad de Lyme. Por eso, por lo general no se pueden descartar de antemano otras causas.
Sin diagnóstico claro
El veterinario no puede confirmar la enfermedad de Lyme al 100 %. Al fin y al cabo, hay muchas otras causas posibles que podrían provocar estos síntomas. Solo cuando se han descartado otras enfermedades puede comenzar el tratamiento contra la enfermedad de Lyme. A este tipo de diagnóstico también se le llama diagnóstico diferencial.
Otras causas de los signos de parálisis podrían ser, por ejemplo, la artrosis o una malformación de la cadera. De los síntomas neurológicos también podría ser responsable una meningitis. También hay que descartar una inflamación del músculo cardíaco y enfermedades renales.
Es aconsejable un análisis de sangre
En él se comprueba si en la sangre hay anticuerpos contra Borrelia. Sin embargo, esto no permite afirmar con certeza que los síntomas se deban a ello: la infección puede haber ocurrido mucho antes y el sistema inmunitario haber combatido la enfermedad por sí solo. En ese caso no habrían aparecido síntomas, pero los anticuerpos siguen presentes en la sangre años después.
El diagnóstico se complica además por posibles coinfecciones: enfermedades transmitidas por la misma garrapata. Los síntomas de la enfermedad concomitante y de la enfermedad de Lyme pueden solaparse y, por lo general, llevan a una evolución más grave. Ejemplos de coinfecciones son la babesiosis, la encefalitis transmitida por garrapatas (TBE) y la anaplasmosis.
Terapia
Una terapia contra la enfermedad de Lyme solo puede iniciarse cuando se han podido descartar todas las demás enfermedades.
Si el veterinario aún no está seguro de si el perro padece realmente esta enfermedad, le dará antibióticos contra las bacterias Borrelia por sospecha. Si las molestias mejoran al cabo de unos días, lo más probable es que el diagnóstico sea correcto.
El tratamiento es prolongado y puede extenderse a lo largo de varios meses. Por lo general, los antibióticos se administran durante un mes. Con un intervalo de aproximadamente 3 meses, este procedimiento se repite de 4 a 5 veces según la mejora de los síntomas.
Contra las molestias, el veterinario quizá recomiende medicamentos homeopáticos, analgésicos o antiinflamatorios. Aunque estos no pueden curar la enfermedad, reducen el dolor. Durante la terapia, no hacer deporte: hay que cuidar las articulaciones, mucho reposo es importante.
Tras la toma de los antibióticos pueden aparecer molestias estomacales. Los probióticos como el yogur, los antioxidantes y los ácidos grasos omega-3 pueden ayudar adicionalmente al estómago.
Una recuperación completa es posible
Sin embargo, no siempre se pueden combatir todas las bacterias. Sobre todo las Borrelia que se han asentado en las articulaciones son persistentes, por lo que puede producirse una recaída. En ese caso, tu perro deberá volver a tratarse con antibióticos.
Incluso si la enfermedad de Lyme no se cura por completo, el perro pasa varios años sin molestias y se siente sano. La esperanza de vida no se ve limitada por la terapia.
6 consejos para la prevención
1. Antiparasitarios contra garrapatas
En las estaciones cálidas, protege a tu perro externamente contra las garrapatas. Los antiparasitarios contra garrapatas del comercio son menos eficaces que los del veterinario: lo mejor es dejarse asesorar por el veterinario. Como remedio casero complementario sirve el aceite de coco: los ácidos láuricos que contiene ahuyentan a las garrapatas y son inofensivos para los perros.
2. Vacuna
Existe una vacuna contra la enfermedad de Lyme, pero es controvertida. Solo actúa contra ciertas cepas de Borrelia, no contra todas las presentes en la región. Lo mejor es dejar que el veterinario te asesore sobre las ventajas y desventajas.
3. Revisar a diario en busca de garrapatas
En las estaciones cálidas, revisa a tu perro a fondo en busca de garrapatas, idealmente después de cada paseo. Tras un invierno suave, las garrapatas también pueden estar activas antes.
4. Retirar la garrapata de inmediato
Los patógenos Borrelia solo pueden transmitirse después de 16 a 24 horas. Por eso, el riesgo es bajo si la garrapata se retira de inmediato y con cuidado.
5. Test de Borrelia
En el comercio se ofrecen test de Borrelia para garrapatas. Sin embargo, estos no tienen mucha fiabilidad, ya que la garrapata no transmite la enfermedad en cada picadura. Solo aportan indicios para observar al perro con aún más atención.
6. Prestar atención a los síntomas
Es imprescindible observar el comportamiento después de una picadura de garrapata para poder acudir de inmediato al veterinario en cuanto aparezcan los primeros síntomas. Cuanto antes se detecte la enfermedad, mejor podrá tratarse.
Temas relacionados
Recomendación del veterinario
La enfermedad de Lyme no debe subestimarse. Quien revise a su perro con cuidado en busca de garrapatas y, tras una picadura, preste especial atención a posibles síntomas, puede reducir el riesgo de forma notable. Ante las primeras señales, acude de inmediato al veterinario: cuanto antes se detecte la enfermedad, mejores serán las posibilidades de curación.
¿Prestaste atención?
Pregunta 1 de 3¿Cuánto tiempo necesita una garrapata infectada para transmitir Borrelia?
Todos los temas sobre la tenencia de perros los encuentras en Hundeo Pro. Desde la educación hasta la alimentación y la salud: cursos estructurados con guías en vídeo, seguimiento del entrenamiento y, ante cualquier problema, ayuda personal de entrenadores de verdad.





