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Coprofagia en perros

La coprofagia puede relacionarse con deficiencias nutricionales, problemas digestivos o aburrimiento. En cachorros es un comportamiento exploratorio normal que suele resolverse solo. Para corregirla, conviene recoger las heces enseguida, entrenar una señal de interrupción, revisar la alimentación y pedir al veterinario que valore enzimas digestivas o carencias vitamínicas.

5 min de lectura
Un perro pensativo frente a una clínica veterinaria, rodeado de distintos alimentos para perros, mientras un veterinario preocupado observa.
Puntos clave
  • La coprofagia suele tener causas inofensivas
  • Posibles razones: deficiencias nutricionales, aburrimiento, búsqueda de atención
  • El entrenamiento constante y una alimentación adecuada ayudan

El término veterinario para este comportamiento es coprofagia. No forma parte de la conducta alimentaria normal del perro, pero aun así aparece con bastante frecuencia. En la mayoría de los casos hay una causa identificable y, muchas veces, también una solución.

¿Por qué mi perro come heces?

Posibles causas:

  • Problemas de conducta asociados a un encierro prolongado en caniles o jaulas durante etapas tempranas
  • Deficiencias nutricionales (minerales, vitaminas, especialmente vitamina K)
  • Alimentación monótona sin variedad
  • Déficit de enzimas digestivas (por ejemplo, por insuficiencia pancreática, que solo puede diagnosticar un veterinario)
  • Hambre, por ejemplo durante una dieta restrictiva
  • Falta de bacterias intestinales (frecuente en perros menores de un año)
  • Alteración de la flora intestinal
  • Potenciadores de sabor del alimento balanceado que se excretan a través de las heces
  • Predisposición genética a la coprofagia
  • Estrés o conflicto social dentro del entorno
  • Búsqueda de atención: el perro provoca una reacción y la conducta se refuerza

¿Cuándo es normal comer heces?

Una perra suele comerse las deposiciones de sus cachorros durante las primeras semanas para estimular su digestión y mantener limpio el nido. Los cachorros, a su vez, a veces ingieren heces maternas, probablemente como parte del desarrollo de su microbiota intestinal. Pasadas las 12 primeras semanas, esta conducta debería desaparecer. Si no lo hace, toca revisarlo con el veterinario.

Riesgos para la salud

Comer heces aumenta el riesgo de contagio y transmisión de patógenos. Los niños son especialmente vulnerables porque su sistema inmunitario todavía se está desarrollando.

Patógenos transmisibles:

  • Giardias: parásitos unicelulares
  • Lombrices y tenias
  • Parvovirus (enfermedad viral altamente contagiosa, frecuentemente mortal en cachorros)
  • Toxoplasma (a partir de heces de gato)
  • Hepatitis y salmonela (a partir de heces de aves y roedores)

Excrementos de caballo: los antiparasitarios se eliminan por las heces en concentraciones altas y pueden resultar peligrosos para el perro. No conviene permitir que los coma en ningún caso.

Heces humanas en entornos urbanos: si proceden de personas consumidoras de drogas, el perro puede intoxicarse al ingerirlas. Los síntomas pueden parecer los de un envenenamiento.

4 consejos contra la coprofagia

Antes de corregir la conducta, hay que buscar la causa: ¿deficiencias nutricionales, estrés, costumbre adquirida o demanda de atención? Un análisis de sangre puede ayudar al veterinario a detectar carencias concretas.

1. Educación: retira las heces durante el paseo en cuanto sea posible, antes de que el perro tenga acceso a ellas. Trabaja una orden de interrupción clara y acompáñala de una distracción inmediata con comida o juguete. La clave es la constancia.

2. Corregir carencias nutricionales: si hay sospecha de déficit, conviene confirmarlo con el veterinario. Si hace falta suplementar, mejor hacerlo de forma dirigida y no a base de probar productos al azar.

3. Manejo antes que remedios caseros: no conviene confiarlo todo a la piña, el queso u otros trucos populares. Funciona mejor un buen manejo, retirar las heces rápido y tener bien entrenada la señal de interrupción.

4. Terapia de conducta: si el problema está ya muy fijado o hay un componente conductual claro, la ayuda de un educador canino con experiencia o de un etólogo puede marcar la diferencia. En muchos casos bastan pocas sesiones bien enfocadas.

Después de un episodio, limpia el hocico con un paño húmedo, revisa el pelo por si quedan restos y, si hace falta, lava la zona con un champú suave para perros.

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Pregunta 1 de 3

¿Por qué los excrementos de caballo son especialmente peligrosos para los perros?

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Preguntas frecuentes

Veterinario Mag.med.vet. Emin Jasarevic

Escrito por

Veterinario Mag.med.vet. Emin Jasarevic

Veterinario y autor médico

Mag.med.vet. (Medicina Veterinaria)Veterinario en ejercicioCoautor de la Hunde Gesundheits Bibel

El veterinario Mag.med.vet. Emin Jasarevic crea artículos y vídeos con base médica sobre temas de salud animal. Es coautor de la Hunde Gesundheits Bibel y garantiza contenido profesionalmente correcto en Hundeo.

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