Nadar protege las articulaciones, fortalece la musculatura y refresca en los días calurosos. Para los perros mayores y los que tienen problemas articulares es una de las mejores formas de ejercicio. No todos los perros son ratones de agua de nacimiento: las razas braquicéfalas (bulldogs, carlinos) tienen dificultades en el agua por su anatomía, y otros simplemente necesitan más tiempo y ánimo. Con el enfoque correcto, la mayoría de los perros aprenden a sentirse cómodos en el agua.
- Inicio más temprano: tras completar la inmunización básica (unas 16 semanas)
- 6 pasos: acostumbrarlo al agua, crear confianza, jugar, primeras brazadas, recompensa, repetición
- Accesorios: chaleco salvavidas, juguete acuático, premios, toalla
- Nunca lo obligues ni lo lances al agua
- Empieza siempre en aguas poco profundas y tranquilas
- Después de nadar: enjuagar, secar las orejas, revisar las patas
¿Cuándo empezar?
Después de la inmunización básica (unas 16 semanas), cuando el veterinario dé luz verde. La fase de socialización termina hacia las 16 semanas. Un primer contacto positivo con el agua en ese momento puede crear una aceptación para toda la vida. Pero los perros mayores también pueden aprender a nadar, solo que tarda un poco más.
Importante con los cachorros: no lo sobrecargues. Bastan sesiones cortas de 5 a 10 minutos. Cuida que el agua no esté demasiado fría. Los cachorros se enfrían más rápido que los perros adultos.
Accesorios
- Chaleco salvavidas: da flotabilidad extra y es obligatorio para principiantes y nadadores inseguros. Incluso los nadadores experimentados deberían llevar uno en aguas desconocidas.
- Juguete acuático: pelotas flotantes o juguetes que chillan como motivación.
- Premios: para recompensar cada avance.
- Toalla: para secarlo después.
Los 6 pasos
Paso 1: acostumbrarlo al agua. Empieza en casa. Basta con una piscina inflable baja o un recipiente grande con poca agua. Deja que tu perro meta las patas y chapotee. Aumenta la cantidad de agua poco a poco. Sin presión, sin obligar.
Paso 2: confianza junto al agua. Busca un lago o estanque tranquilo con orilla poco profunda. Métete tú también al agua y deja que tu perro te siga. Juega con él donde el agua llega a la rodilla. Tu presencia le da seguridad.
Paso 3: jugar en el agua. Lanza un juguete acuático a poca distancia, en el agua poco profunda. Tu perro debe ir a recogerlo sin tener que nadar. Aumenta la distancia poco a poco para que se anime a meterse cada vez más.
Paso 4: primeras brazadas. Cuando se sienta cómodo en el agua poco profunda, llévalo despacio hacia aguas más hondas. En cuanto deje de hacer pie, empezará a patalear por instinto. Sostén su cadera para darle flotabilidad extra hasta que se sienta seguro. El chaleco salvavidas le quita el miedo a hundirse.
Paso 5: recompensa. Cada avance se premia: la primera vez que mete las patas en el agua, la primera vez que recoge el juguete del agua, las primeras brazadas. Premios y palabras de elogio justo después del logro.
Paso 6: practicar con regularidad. Sesiones cortas (10 a 15 minutos), repetidas con regularidad. Tras cada sesión, suficiente pausa para descansar. Mejor 3 sesiones cortas por semana que una larga.
Tu plan de entrenamiento
0/6Reglas de seguridad
Elige el lugar adecuado. Lagos o estanques tranquilos con orilla poco profunda, sin corrientes fuertes. Los lugares llenos de gente o ruidosos abruman al perro. Las piscinas especiales para perros son una buena opción.
Comprueba la calidad del agua. El agua contaminada, las algas verdeazuladas o un fuerte crecimiento de algas son peligrosos. En caso de duda, no lo dejes nadar.
Nunca lances al perro al agua. Es la forma más segura de provocarle un miedo al agua de por vida.
Nunca lo dejes nadar sin vigilancia. Incluso los nadadores experimentados pueden meterse en apuros (corriente, agotamiento, hipotermia).
Después de nadar
Enjuagar. Enjuaga siempre con agua limpia, ya sea lago, mar o piscina. Elimina contaminantes, sal, cloro y algas.
Secar las orejas. El agua en los oídos provoca infecciones de oído. Sécalas con cuidado con un paño suave. No introduzcas nada en el conducto auditivo.
Revisar las patas. Comprueba si hay cortes, cuerpos extraños o grietas en las almohadillas, sobre todo después de nadar en orillas con piedras.
Ofrecer agua fresca para beber. Especialmente después de nadar en agua salada.
Observar. En las horas siguientes al baño, vigila si hay vómitos, diarrea o malestar, sobre todo si el perro ha tragado agua (la intoxicación por agua es rara, pero peligrosa).
¿Has estado atento?
Pregunta 1 de 3¿A partir de cuándo puede un cachorro empezar el entrenamiento de natación?
Los ejercicios de este artículo son un extracto del curso de Hundeo «Deporte canino». En Hundeo Pro encuentras todas las lecciones como videoguía con un desarrollo paso a paso, además de seguimiento del entrenamiento y, si surgen problemas, ayuda personal de entrenadores de verdad.








